domingo, 3 de mayo de 2026

Voices


Dado que el Teniente Castillo ha descartado satisfacer mi solicitud de contar en el Gran Premio miamense con los chicos del Departamento de Antivicio (Miami Vice), me quedaba ponerme a dar un repasito al baño del estudio, actividad que finalmente he dejado para mañana, o armarme de valor, tirar por la tangente y sacudirme las neuronas escuchando a todo trapo Voices de Vangelis.

No entender nada es una cosa —¡es una cosa!—, pero resulta algo bastante diferente sentir cómo te van apartando de uno de tus entretenimientos preferidos entre chuminadas varias, neologismos, anglicismos baratos, abundante despliegue de ¡uy, uy, ay, ay! y lucecitas LED bajo continuas amenazas de que acabará lloviendo. No temáis, sigo siendo chico listo y le pillaré el tranquillo...

El caso es que sumirme en las notas de Voices me ha surtido un efecto narcótico, de tal manera que mientras maldecía que Castillo no hubiese dado a Sonny Crockett y Ricardo Tubbs una miserable oportunidad de cazar a Kimi Antonelli sin que el chiquillo viera la ajedrezada, mi cabeza se ha reconfortado recordando a Raikkonen reaccionando como un resorte ante el asalto que le metió Hamilton en Spa-Francorchamps, o en el mismo escenario a Zonta manchando los gayumbos viendo cómo le pasaban en Kemmel Hakkinen el hambriento por el interior y Schumacher el terrible por el exterior. 

¡Dios!, ¿el ataque de Piquet a Senna en Hungría? ¡Villeneuve y Arnoux, superándose a las bravas por conquistar un segundo puesto, y no una, sino varias veces en un puñado de giros! Fangio merendándose a los Ferrari en el Nordschleife en una jugada quirúrgica, Watson saliendo desde donde Brian perdió su sandalia y venciendo en Long Beach. Ayrton hablando con el Altísimo en Le Raidillon, Fernando y Valencia...

Podría aburriros relatando uno a uno todos los fragmentos de historia de la Fórmula 1 que he tenido la fortuna de disfrutar mientras en la pantalla ocurrían cosas, que decía don Mariano Rajoy entre sobre y sobre, pero dejémoslo en que la música de Vangelis ha sido la responsable de sacarme una sonrisa, no la carrera.

¿En serio Antonelli se ha consolidado en Miami sin haber mantenido una triste batalla cuerpo a cuerpo en lo que llevamos de temporada, un dogfight de toda la vida...?

Tenemos un montón de problemas, y el principal reside en que arriba no entienden absolutamente nada de qué va esto, de qué ha ido siempre, o de que contentar a trescientos gilipollas que tampoco entienden ni papa pero lucen preciosos en televisión desde el interior de las zonas VIP o aledaños, no evitará que sigamos ciscándonos en la madre que los parió a ellos aunque la pobre no haya tenido ninguna culpa.

El otro problema lo supone una prensa especialista que se contenta con una carrera de canicas y la llama espectáculo, pero éste tiene peor arreglo...

En fin, los alemanes dominan las teclas del show igual de mal que hacen películas de sobremesa. No sé si con Michael Mann en la dirección de la cinta nos habría ido mejor tal y como pinta la Normativa '26, pero miremos el lado positivo de todo esto: hasta Canadá tenemos mucho espacio para escuchar Voices y disfrutar con lo que vivimos gracias a la auténtica Fórmula 1.

Os leo.

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