No pretendo dejar que acabe este domingo 3 de mayo de 2026 sin recordar a un ser humano gigantesco que nos ha abandonado anteayer, a quien le presupongo que no estará descansando ni satisfecho con este último traspiés que ha sufrido, ya que si alguien hizo buena la frase de Gilles fue él: «¿Cómo podemos conocer los límites si no tratamos de sobrepasarlos?»
Tampoco quiero caer en lugares comunes ni banalizar un hecho que tarde o temprano también nos devolverá a las estrellas de donde venimos, pero sin Zanardi, sin Alex, sin su ejemplo y sonrisa, sin su tenacidad y mirada alegre a la hora de enfrentar las oscuras nubes del horizonte, nada va a resultar lo mismo para los que desgraciadamente quedamos aquí. Eso sí, quiero brindarle desde estas líneas un infinito ¡gracias! por todo lo que ha supuesto para muchos de nosotros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario