viernes, 31 de enero de 2020

Es viernes, es Brexit!


La Unión Europea deja de ser hoy como la hemos conocido, pero tampoco conviene dramatizar excesivamente porque para eso ya tenemos a Antonio García Ferreras y todo el periodismo abonado al caos y el hype perpetuo. 

El WRC es territorio japonés y coreano; el WEC, hoy por hoy es japonés; y la Fórmula 1 sigue siendo británica a pesar de que lleva años ganando un equipo alemán y antes lo hizo uno austriaco, y mucho antes uno italiano, porque para esto los isleños son muy de abrir los brazos para acoger al ajeno. Además, está Lewis...

También es verdad que hay mucho olvido y mucha desidia por ahí, y que va a continuar siendo así aunque las riendas del negocio las lleven ahora los yankies.

Y es que mientras nos adobamos recordando el pasado y afianzando la idea de que todo comenzó un 13 de mayo de 1950 en Silverstone, se ve que sigue dando cosita indagar en el presunto trato ventajoso que, desde hace décadas, ha podido estar ofreciendo el Reino Unido a multinacionales y sectores estratégicos, y que evidentemente podía afectar al pináculo del motorsport; o en qué quedaron las sospechas de la comisaria Margrethe Vestager al respecto del juego poco limpio que facilitaba el fisco británico o cómo se podían estar pasando por el forro de los pantalones en las tierras de la Queen las normas comunitarias sobre competencia, que por cierto, denunciaron Marussia, Force India, Sauber y Caterham...

En realidad todo esto importa ya poquísimo. Los United Kingdom abandonan el marco común y van a poder hacer el piratilla con mayor soltura y naturalidad, que decía aquel.

Y no veamos fantasmas donde no los hay, por favor. Que las negociaciones con Liberty Media comenzaran antes del referendum del Brexit (23 de junio de 2016), que el cambio de manos se formalizara entre septiembre de ese año y enero del siguiente, y que las insinuaciones sobre que Liberty pretendía vender coincidieran con el punto de no retorno de la ruptura con el viejo continente, no tiene por qué significar que el tinglado buscase refugio ante la coyuntura de que la continuidad en la Unión Europea supusiese una cascada de disgustos, y que visto que no sería así porque UK iba a navegar por libre, pretendiese revertir la situación...

Pero no me enredo. A priori el Brexit viene bien a la Fórmula 1. El deporte sigue siendo inglés y, bueno, con hacer un poco la vista gorda y aceptar pulpo como animal de compañía, seguro que se nos pasa cualquier aviesa intención de cuestionar su limpieza.

Os leo.

1 comentario:

Isaac dijo...

Qué cosas, están mis vecinos tirando cohetes para celebrar el momento de salida de la UE (raro, aquí ganó el no al Brexit de calle), son exactamente las 11, las 12 en la UE...
Pies nada, saludos desde fuera de la Unión!!
A ver qué nos depara el futuro y la temporada de F1...