sábado, 24 de junio de 2023

No, nunca, jamás...


El aire empapa gotas minúsculas de despedida y desde aquí escucho el mar rompiendo en la arena mientras se arremolinan mis ideas entre recuerdos y preguntas que no hice. Sé que no, nunca, jamás, pero también sé que ha de ser ahora o no encontraré ni espacio ni tiempo para hacerlo...

Uno imagina que lo ha dicho todo cuando tan sólo ha acariciado el papel para construir un boceto. Aspira a que no le hagan falta varias vidas para enjugar los errores cometidos y lograr la indulgencia por sus pecados, pero se equivoca, siempre nos equivocamos. Y es hoy, en estos mismos instantes, cuando acepto que dejaré dócilmente que me hagas daño porque también necesito motivos para explicar por qué en noventa días estaré tan lejos, por qué mis colmillos no te habrán dañado, y por qué seguiré fingiendo que el otoño es la estación más feliz del año.

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