sábado, 10 de junio de 2023

Mate, café y tabaco de pipa


La primera vez que intenté seguir las 24 Horas de Le Mans escribiendo y publicando una entrada en Nürbu cada sesenta minutos, tenía 9 años menos y pagué la novatada... Hice otras tres acrobacias en 2015, 16 y 18, que acabaron peor que la del 14, y eso que mitigué daños «completando» la última cuando no quedaban ni los gatos en el circuito ni ante las pantallas y los televisores.

Ha llovido mucho, obviamente. Tengo más canas y apenas he conseguido adelgazar, pero mantenía esa ilusión intacta [Cabo de Las Tormentas], y aunque hace no mucho pensé en que pa'qué, me he buscado la vida en tanto que, si ir solo de nuevo podía resultar tan necio como otras veces, mejor lo hacía acompañado en la Edición del Centenario, y durmiendo algo, añado.

A pesar de que únicamente nos daba para un Bentley Bowler de ladrillitos de plástico, el equipo ha hecho una piña a mi alrededor y en nada nos ponemos en marcha. Desde el otro lado del Atlántico participan los marplatenses Edgardo Berg y Estefanía Ferreira, y desde la península, Jero Garzón y yo.

A ellos los conocéis de sobra, son mis anfitriones cuando me permiten dar la vara en sus canales de Twitch o Youtube, aunque en esta aventura también interviene Amama, quien me ha prometido que se va a encontrar bien y me dejará que escriba, siempre y cuando esté con ella entre publicación y publicación, claro. Cumpliré, y sé que Doña Leonor lo hará también...

Y nada más. En unas tres horas, más o menos, comenzaremos a rodar tratando de seguir el ritmo de la carrera: historia con mayúsculas, historias pequeñas, anécdotas, opiniones, técnica, lo que se nos ocurra para que lo leáis cuando encontréis hueco u os venga en gana. Siempre seréis bien recibidos y, además, Le Mans no dejará de ser nunca un lugar estupendo, sobre todo si a este lado de la aventura hay abundante mate, café y tabaco de pipa.

Os leo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me coincide leer este fragmento con Claire de Lune (Debussy) de fondo...
Le Mans para mi también, aun mantiene algo de la mística de mi infancia, hace más de 40 años.

Eskerrik asko.