Ahora bien, vengo a contar esta noche que si tus ideales de piloto F1 son Sebastian Vettel o Lewis Hamilton, entra dentro de lo normal que no te enteres de lo que están criticando de la nueva Normativa Max Verstappen o Fernando Alonso, e incluso parezcan más aceptables las voces de la media parrilla más joven, con el vigente campeón a la cabeza.
Para que nos entendamos. Soy diestro y gozo de una memoria prodigiosa gracias a Amama, que hay que contarlo todo. Me pides que dibuje un elefante africano y no necesito fotografía, y puesto que tengo la imagen en la cabeza sólo debo concentrarme en que mi mano lo plasme en el papel. Ahora bien, si Liberty y la FIA me obligan a que dibuje con la izquierda por no sé qué del espectáculo o la tecnología, además de en recrear el paquidermo deberé centrarme también en que mi otra mano obedezca, con el consiguiente desperdicio de energía.
Rafa Nadal, otro ejemplo, es diestro como yo pero los milagros los hacía todos con la zurda... qué tal si le pedíamos que modificase su eficiente manera de jugar al tenis...
Me alegro por los chiquillos de la parrilla, por Norris y, desde luego por Russell, pero Max y Fernando se están quejando de que cuando el cerebro les aconseja acelerar deben levantar el pie, de que cuando están listos para atacar la prioridad es esperar, y esto no es una cuestión de adaptarse sino de luchar contra uno mismo.
Doy por seguro que los dos lo logran. Vamos, que si George lo ha conseguido es cuestión de tiempo que ellos también se acomoden al nuevo formato, que dicho sea de paso, prioriza la figura del ingeniero de pista sobre la del piloto, y vuelvan a salir de caza disfrutando de cada centímetro recorrido y cada pieza cobrada.
Os leo.

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