martes, 27 de diciembre de 2016

Allegro ma non troppo


Ni en Fiestas descansamos. Fue aparecer en las RR.SS. un vídeo de la vuelta de pole en Mónaco 2004 —erróneamente atribuída a Fernando Alonso—, recalcando que aquello sí que era F1, y que inmediatamente se estableciera el correspondiente cordón sanitario. 

No era el asturiano, era su compañero Trulli. No era el casco del Nano, faltaban en el copete los dos relampaguillos con punta de flecha. Tío, podías haber elegido otro vídeo, iban con Control de Tracción pero este año Hamilton ha bajado aquella marca. Y así...

Y el caso es que revisando ambos vídeos, el de la pole del Principado en 2004 y la de 2016, sí que se percibe que aquello resultaba mucho más electrizante. El sonido no tiene color, la sensación de velocidad es mayor, y ¿qué decir del esfuerzo que hace Jarno desde el volante para encarrilar el coche en cada curva? ¡Uf!

Podría zanjar el asunto aquí mismo, diciendo que el actual formato es tan cojonudo de la muerte que lo cambiamos para el año que viene —por vistoso y convincente, se entiende—, pero me quedaría sin entrada y no es plan, comprendedme. Así que con vuestro permiso voy a echar el ratito hablando de ese mundo de sensaciones que hacen de la Fórmula 1 un espectáculo difícil de igualar, que por mucho que se empeñen los de los números y las estadísticas, desgraciadamente es tan válido como el de quien se consuela pensando que Pirelli ha transformado la F1 (sic) al convertirla en una actividad de gestión de neumáticos. ¡Ahí, con dos cogieron!

Por cierto, y como anotación: Jarno Trulli fue más lento en Monaco 2004 que Hamilton en 2016, a pesar de llevar un V10 a la espalda y CT en su R24, fundamentalmente porque las gomas de aquella etapa presentaban unas bonitas acanaladuras que reducían la superficie de contacto entre las gomas y el asfalto. La idea se implantó a finales de los noventa del siglo pasado precisamente para reducir la velocidad, y se volvió a los slicks en 2009, con la idea de recuperarla.

Bueno, sigamos. Decía antes que aunque se ligue menos que yendo de ortodoxo, se puede disfrutar de nuestro deporte sin necesidad de live timming y cinco conexiones a otras tantas cámaras onboard, mientras en la pantalla principal se disfruta de la retransmisión que ofrece el FOM y en el ordenador portátil se atiende a la evolución de los compuestos, etcétera.

Cada uno es libre de enredarse como le apetezca, desde luego, pero hay algo en aquella vuelta rápida entre las calles de Mónaco, con Jarno a los mandos de su Renault, que hace años que no disfrutamos: ¿Tensión? ¿Vibrato? ¿Allegro ma non troppo...?

Os leo.

2 comentarios:

anonimo dijo...

En mi humilde punto de vista hay que hacer una fuerte diferenciación entre "mejor" y "me da nostalgia". Nos encontramos con afeitados a navaja en épocas de cartuchos descartables de no sé cuantas laminillas; caligrafía a plumín (y también a pluma de ganso) en épocas de impresoras (inclusive 3D), gente que se fabrica bicicletas de bambú, y otros demases.
¿Significa que es mejora ahora? Reza el adagio que "Hay dos tipos de estúpidos: Los que piensan que lo viejo siempre es bueno y los que piensan que lo nuevo siempre es mejor"
Quienes vivieron la F1 de los cincuentas aseguran que era inigualable. El ruido ciertamente lo era, los bólidos iban todo el tiempo de costado (no había alerones y los neumáticos eran una risa), y hasta se parecían al auto que conducías todos los días (frenos de tambor, cambios en H, volante redondo). ¿Era mejor a la F1 actual? Difícil comparar. Audiencia en TV era algo que no se medía.
Yo espero mucho del año que viene...

Cao Wen dijo...

Por favor, que para el 2017 se acaben las mandangas: Brawn GP, Red Bull, y Mercedes ganaron porque les cortaron las alas a los demás desde los despachos. Añoro aquellos tiempos en que sabías que Ferrari la palmaba en las tres primeras carreras pero desarrollaría un coche con el que luchar por el campeonato. Después de disponer un bebedero de patos para hacer volviera Mercedes (recordad que se retiraron de la competición tras la catástrofe de Le Mans en el 55 cuando eran el referente en calidad y victorias) dándoles tres entorchados sin apelación (el cuarto parecía pagado pero el cantazo ya olía), ahora valoro más los éxitos de los chicos de las latas energéticas austriacas; se lo sudaron más, gracias a Alonso, principalmente. Sólo pido libertad de desarrollo, entrenamientos privados, y libre elección de gomas, carburante, lubricante... Ya veis, no pide ná el nene; bueno, al menos me dan la primera, parece ser. Algo es algo. Veremos.


¡Forza a tós!