martes, 13 de diciembre de 2016

A pesar de todo [Mercedes AMG]


En los años que llevo «entendiendo» por mi cuenta la Fórmula 1, es decir: conociendo lo suficiente de los diferentes elementos que la componen como para tener ideas propias y no depender de otros, no recuerdo una cacería tan descomunal y encarnizada como la emprendida en 2014 por la FIA contra Brackley.

Si el anterior periodo de dominación (Red Bull, 2011 a 2013) vino marcado por los trágalas en el reglamento, el mirar para otro lado, el hacer la vista gorda o el apoyo explícito y sonrojante a la austriaca, de 2014 a 2016, el máximo organismo y Bernie no han reparado en gastos a la hora de romper las piernas a Mercedes AMG, quizás conscientes de que con el actual reglamento en la mano nadie podría con ella.

Es cierto que Ross Brawn sentó las bases del éxito de la Estrella de Tres Puntas con la aquiescencia de la FIA y la mirada tolerante de Ecclestone (algo más que implicación del propio Brawn en los preliminares de la era híbrida, el Pirelligate de 2013...), pero desatado el monstruo había que pararlo, y ahí, como decía antes, los de arriba han ido con todo, con absolutamente todo, lo que ha convertido este periodo, a nivel técnico, en uno de los más épicos de los últimos tiempos.

Así las cosas, en verano de 2014 la FIA prohibe el FRIC (Front Rear Interconnected Suspension) y en otoño de esa misma temporada, comienza a sondear la posibilidad de manipulación en el caudalímetro. El doble sensor de caudal se materializa a comienzos de 2015, pero como ni por esas, a partir del Gran Premio de Italia y con la excusa de evitar incidentes como el sufrido por Sebastian Vettel en Spa-Francorchamps, Pirelli entra en acción, siendo obligatorio a partir de ese instante respetar escrupulosamente las directrices de la italiana al respecto de la presión y camber de su producto, so pena de exponerse a sanciones como la que excluyeron a Felipe Massa en Brasil.

Veíamos el otro día [Gomas para novatos] la implicación que tienen los neumáticos en los sistemas de recuperación de energía, de forma que es sencillo colegir que el sorprendente aumento de presiones que hemos visto en 2016 tenía como fin reducir la huella y por tanto, la eficacia del MGU-H de Mercedes-Benz y el funcionamiento de su MGU-K, y, de paso, complicar la vida a los pilotos en la fase de frenada —a ver si pillo hueco y hablamos un día de estos del comportamiento del brake by wire con presiones altas en el tren delantero—, porque Hamilton han sufrido numerosos problemas de frenos, ¿no?

También resulta más sencillo entender cómo Brackley ha utilizado mil y una soluciones a la hora de defenderse. Pero en fin, retomemos el hilo y enfaticemos que a pesar de todo, Brackley ha vuelto a meter una somanta a todos sus rivales. 

Lo mencionábamos ayer: 765 puntos en total, prácticamente un 40% más de lo que ha conseguido la segunda clasificada en el Mundial de Marcas, Red Bull, lo que obviamente ha reducido el campeonato a que el aficionado vea por tercera vez consecutiva cómo los dos pilotos oficiales se jugaban las perrillas entre ellos.

Y es que a pesar de todo, existen momentos tediosos en la vida que merecen la pena ser vividos, siquiera por disfrutar viendo al zorro escapando de las escopetas de los cazadores. Por eso, y también por Aldo y por Nico.

Os leo.

3 comentarios:

securityman dijo...

Jose, para ver el dominio tan aplastante de Mercedes en el campeonato, el dato de puntos totales obtenidos (765), en comparación con los que podría haber obtenido en caso de haber hecho doblete en todas las carreras, es decir 43 puntos por 21 carreras (903), nos da como resultado que los de Brackley han conseguido la friolera del 84% de los puntos máximos que podían haber conseguido.

Así no hay campeonato que dure muchos años, más si cabe si ahora le colocan a Hamilton de compañero a un 2º espada tipo Barrichello en Ferrari. Me gustaría que Alonso fuese a Mercedes, o que tuviese al fin el coche en Mclaren que le han prometido, porque si no lo remedia Red Bull, el año que viene puedes ser aún más previsible todo.

Te leo.

PD:eres el puto amo.

rudyBB dijo...

Opino exactamente lo mismo que securityman: eres el puto amo.

anonimo dijo...

Es evidente que al espectáculo no le hace bien un coche (o piloto) dominante. Lo fue Williams en el tiempo de Mansell-Prost, Ferrari en el "Schumy age", Brawn GP al principio de 2009 y, mas recientemente, RB y MB. Hubo otros antes, evidentemente. El McL de la era Prost-Senna (posiblemente desde antes, cuando era Lauda-Prost) era virtualmente invencible.
Se han creado a lo largo de la historia los artilugios más inverosímiles. Desde lo técnico (se prohibió el escape soplado, el doble difusor, el mass damper, ...) hasta lo deportivo (alguna época donde había que tomar el puntaje solamente de x cantidad de carreras y descartar el resto).
Recuerdo que Williams accedió a renunciar a su superioridad con tal de mejorar el espectáculo (el Williams de Senna era virtualmente inmanejable sin las ayudas con las que contaba Prost el año anterior). Aún siendo ganador supuso que la categoría había perdido interés por el dominio de su equipo.
El año que comienza puede deparar sorpresas. Si no puede evitarse el dominio de un equipo, al menos me gustaría que fuera otro diferente, como para ir cambiando de color.