Es pronto incluso para comenzar el asedio a Toto Wolff por tierra, mar y aire, pero hemos sufrido la primera prueba de fuego del nuevo Reglamento y ¡meh!
Huíamos de lo previsible y las fuerzas vivas de lo nuestro nos han hecho tomar dos tazas del brebaje de siempre, y con madrugón incluido, lo que debería penalizar doble. Sólo espero que Domenicali se pase por el box de Brackley y solicite al marido de Susie lo que pidió a Christian Horner a comienzos de 2024: que su equipo afloje con tal de salvar el espectáculo.
No nos merecemos lo que está sucediendo, pero hay que asumir (otra vez) que Mercedes AMG únicamente sabe competir con baraja de seis ases, y aprovecho para repetir aquí lo que tantas veces hemos apuntado: malo resulta un dominio tan absoluto, pero todavía es peor cuando el llamado deporte se explica más diáfanamente insinuando largos paseos por despachos y pasillos.
En fin, George se ha llevado la primera pole de esta temporada, seguido por Kimi, y el resto, a partir del tercer clasificado, a varios pársecs de distancia...
No es muy razonable esto. Se suponía que todos partían del mismo cero, que iba a haber mayor igualdad entre plataformas en cuanto a rendimiento, pero la cabra continúa tirando al monte, la FIA sigue meciéndose en la hamaca a la espera de acontecimientos, y nuestra actividad insiste en hacer un ridículo espantoso en cuanto tiene una miserable oportunidad.
A pocas horas de que comience el Gran Premio de Australia, cita inaugural de este Mundial, hasta los más lelos saben quién tiene mayor probabilidad de calzarse la victoria, y eso, se mire como se mire, no es bueno ni para nosotros ni para el negocio.
Os leo.

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