viernes, 13 de marzo de 2020

Donde manda capitán...


Para una vez que Hamilton llama las cosas por su nombre y apellidos, van y me lo amonestan en público. 

Pero sí, Lewis llevaba razón y el problema en Albert Park se llamaba dinero por mucho que salga Chase Carey a decirnos que no. Dinero, parné, pasta, referiros a ello como queráis, pero ahí está la base del conflicto de intereses que ha llevado a la organización a irse de baretas, a la FIA a ser más FIA que nunca y a Liberty a meterse en un jardín de complicada salida porque, como propietaria de la Fórmula 1, es la máxima responsable de lo sucedido, que ya decía mi abuelillo que donde manda capitán no manda marinero...

Australia tampoco ha andado fina como país. Como me recordaba Miguel hace un rato, las autoridades de Canberra tenían que haber previsto el riesgo que suponía traerse el paddock al completo y petar Melbourne de turistas venidos de todo el mundo para disfrutar de un evento sin par, que al final ha salido como tiro por culata porque se ha antepuesto el beneficio económico a todo lo demás.

Teóricamente estaba todo controlado, pero la realidad nos ha hecho pisar suelo con los pies. El Titanic también era insumergible aunque yace ahora a casi 5 kilómetros de profundidad en el Atlántico, pero a lo que vamos, el hexacampeón fue certero apuntando a los dólares como causantes últimos, aunque bien mirado, si por un casual olvidamos en qué año ganó el británico su séptimo Mundial, nos bastará recordar que el coronavirus nos mostró lo frágiles que somos como sociedad globalizada en 2020.

Os leo.

2 comentarios:

pocascanas dijo...

Es que por eso lo han amonestado: a quién se le ocurre decir la verdad?

Si hasta en una de esas lo tiene restringido por contrato!

El no está para decir la verdad, que se dedique a conducir y punto!!!

Saludos desde el Coño Sur.;)

Cao Wen Toh dijo...

Toda la razón del mundo tienes, Jóse. Pero que lo diga éste millonario de riñones dorados desde su hamaca de Malibú me toca los cojones; porque una parte del dinero del que habla va a su bolsillo.