miércoles, 10 de junio de 2026

Made in Germany


Hace buena noche para escribir con Annie Lennox cantando Why como fondo musical, total, la FIA ya tiene perfilado el primer peldaño del ADUO (Additional Development and Upgrade Opportunities), y, ¡mátame camión!, resulta que en pleno cacao por la hibridación y la búsqueda del ADN de la Fórmula 1, la egregia institución no ha tenido mejor ocurrencia que comenzar por el ICE (Internal Combustion Engine) a sondear las desigualdades entre las diferentes plataformas —repetid conmigo: pla-ta-for-mas—, concluyendo que Red Bull Ford Powertrains dispone del mejor motor de combustión y, en consecuencia, necesita ayudita económica y de desarrollo incluso Mercedes-Benz, que se ha calzado ya las seis carreras que llevamos disputadas.

Saben aquell que diu...? Bueno, suena a chiste del gran Eugenio porque, evidentemente lo es. Vamos, que tenemos que agradecer que no se hayan centrado en valorar la calidad de los tornillos y tuercas, ya que a lo peor teníamos a Honda como referente para ajustar las desventajas del resto de fabricantes.

Hablo de la FIA porque quedaría muy largo escribir la FIA y los coño equipos cada vez que me refiero al Cartel Huevazos liderado por Toto Wolff, entendámonos, y es que —he escrito mucho sobre esto mismo pero quizás convenga insistir de nuevo—, cuando se perfila un Reglamento Técnico con el único fin de maniatar a los rivales, la creatividad, la competición y el sano que gane el mejor, suelen suicidarse saltando desde la azotea.

Lo cierto es que llevamos prácticamente dos décadas con este modelo político aplicado a la F1 [Lauda me confesó que Mercedes trabaja en su motor desde 2007], que supone modelar la actividad al antojo de una de las partes mediante presión pura y dura. 

¿Recordáis lo feo que resultaba que Enzo Ferrari fuese el sostén de Jean-Marie Balestre, ya que el poder de Ferrari era inmenso entonces?, pues, por lo que sea, se nos ha olvidado este fantástico referente a la hora de detectar que el tufillo a Made in Germany en nuestra disciplina, es similar al que se percibe en los centros de decisión de la Unión Europea cada vez que intervienen los poderosos lobbies de la industria automotriz alemana [El poder de los lobbies en Bruselas. Así están decidiendo si salvan el diésel o el aire que respiras] y [El Lobby Automovilístico Europeo].

No diré que al ritmo que vamos acabaremos desfilando al paso de la oca, pero no es por falta de ganas, más bien es porque lo llevamos haciendo desde 2009 y aquí nadie señala a nadie, que diría don Miguel Gila.

Os leo.

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