sábado, 25 de julio de 2026

No vayáis a Midsomer


Estamos de festejos patronales en Gorliz —Santiago el Mayor, 25 de julio, hoy—, y encadeno mañana con mi cuadragésimo aniversario de boda y el lunes con el cumpleaños de un ser muy cercano y querido, y, así, comprenderéis que me resulte sencillo abstraerme de esa vorágine pesimista que no se nos quitamos del cuerpo ni con agua caliente y jabón.

Aston Martin no va a ganar el Mundial de Constructores 2026, quitároslo de la cabeza y liberad presión. 

Acaso Fernando nos regalará un puñado de tardes buenas, quizás alguna victoria si se alinean los astros, pero este año no es nuestro año. Y si aún así continuáis sintiendo como si alguien os apretara el pecho y en consecuencia os faltara el aire, pensad por un instante en lo jodido que resultaría vivir en el Condado de Midsomer, que no existe porque su elevada tasa de homicidios lo haría inhabitable —en la ficción ha dado para 22 temporadas de la serie de televisión Midsomer Murders y el cambio de testigo entre dos primos carnales, Tom y John Barnaby, ambos inspectores de policía.

El pesimismo no es neutro aunque acaba resultando siempre una soberana jodienda. Aporta seriedad a quien lo consume, demasiadas veces sin haber leído antes el prospecto. Distingue clases, de manera que el pesimista siempre está un peldaño o dos por encima de los optimistas, los parias de esta historia y de tantas. Para colmo, no es responsable de sus actos ni de sus palabras porque si las cosas se tuercen con respecto a los pronósticos, a él siempre le queda el recurso de proclamarse realista mientras que a nosotros, bajo el mismo supuesto, claro, sólo nos está permitido santiguarnos y esperar a que nos trague la tierra.

Soy un optimista atípico, racional diría alguno. He dejado suficientes miguitas de pan como para consolidar que no me hace falta que nadie me pase la esponja por la espalda. Con Juan Carlos [Dinero, tecnología y poder. La cara oculta de la F1], con Álex [Stop & Go], en Nürbu: «Fijamos el verano como cita donde recalibrar todo lo que venimos diciendo» [#Zagreb], y el verano apenas ha cumplido un mes  y ya hay quien se muestra insatisfecho y cuestiona por qué Adrian Newey ha puesto en pista el AMR26b si todavía queda que llegue Honda...

Los resultados hoy en Hungaroring hablan a las claras de por qué ha obrado así el mago británico, a pesar de que no se hizo la miel para el paladar de los cerdos, dicho esto con mi mayor respeto.

Las novedades han supuesto un algo especial que hemos podido percibir en la Clasificación para el Gran Premio de Hungría. Si bien el AMR26b es lo que da de sí Lance Stroll, la magia de nuestro asturiano desde su habitáculo ha metido al bicho inglés en Q2, que, a ver, nadie obliga a nadie a dejar de militar en el bando seguro de los pesimistas, a pesar de que sean ganas y mostrar que no se entiende una mierda de Fórmula 1.

¿Cambia algo? ¡No!, lo decía unos párrafos más arriba. La pelea de este año no es la nuestra, pero si con estas cositas consigo salvar mi jamón apostado en marzo pasado [Previo SafetyCast 2026], ni tan mal, pues se ha filtrado que Malasia sustituye a Bahrein, y en vez de 12 nos quedan 13 pruebas por delante, un mundo de los de antes en términos realistas.

Os leo.

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