Por mi parte sólo siento orgullo y satisfacción borbónicos al llevar años denunciando la continua devaluación que sufren los conductores, a quienes se invita a que no digan pecadotes por radio ni en ruedas de prensa, por ejemplo, a pesar de que, en realidad, sufren auténticos asaltos a su intimidad porque al personal le chiflan las conversaciones internas durante la retransmisión.
No cobro por esto ni nadie patrocina Nürbu, así que me consuelo con tonterías como la que acerco hoy al blog, pues siete meses después de haberme ciscado en todo lo que se menea con el asuntito de marras [¡Por favor, parad!], me encuentro conque en la antesala del Gran Premio de Gran Bretaña los pilotos han comenzado a mostrar en público su rechazo a este tipo de eventos ridículos que ha impuesto Liberty de un tiempo a esta parte [Lewis Hamilton and Max Verstappen criticise Formula One's Lego car parade].
