A ver, el Luce es un vehículo de estética molona pero no para ser un Ferrari. De la fábrica de Maranello se esperan otro tipo de cosas, o de sensaciones estéticas, ya que estamos, pero no algo así, que sólo conseguirá que vuelvas la vista, cuando pase a tu lado, porque lleva el escudo de Baracca en los laterales, y seguramente consiga que te preguntes ¿por qué? si parece un puto engendro chino o coreano de alta gama, híbrido o eléctrico, of course!
Obviamente estoy con el bueno de Luca [«La destrucción de un mito»: la lapidaria crítica de Luca di Montezemolo a la primera Ferrari eléctrica], pero si traigo el trasto de marras a colación no es por ejercer de cuñadete —el común de los mortales no tiene dinero para pillarse un bicho de estas características, así que huelgan las palabras sobre el calado de mis preocupaciones—, sino por establecer ciertos paralelismos con la figura de Lewis Hamilton en la mítica.
Y sí, el heptacampeón, como el Luce, es estéticamente atractivo y la polla de Bedoya en cuanto a provocar sensaciones aspiracionales, pero no es Ferrari patanegra porque sólo pelea cuando le conviene.
Vamos, que un tipo como el de Stevenage sea capaz de sacar pecho por lo logrado en el Gilles Villeneuve cuando estuvieron ausentes de la prueba George Russell y los dos McLaren, por no mencionar a Leclerc, sólo indica que, a lo sumo, el chiquillo podría ser chino o coreano de alta gama pero con la insignia de Il Cavallino en el overall.
Para La Scuderia todo esto debería suponer una urgencia que atender, pero con Elkann y Vasseur al frente todo es posible, así que apañados estamos. Al Papa León XIV le puedes engatusar con eso de que el Luce es el primer cinco plazas de la fábrica modenesa, pero lo de Hamilton en la rossa quizás requiera más carga retórica porque sólo luce —espero que hayáis pillado el juego de palabras— cuando tiene todo a favor, y con eso el equipo no hace gran cosa salvo que los vientos sean favorables más allá de sus posibilidades.
Además, y terminando, que es gerundio, flaco favor le hacemos a Ferrari tragando con cualquier mierda que nos presente, sea un cacharro carísimo que podrían haber parido Ssangyong o BYD, o un tipo que venía a por todas y ahí se ha quedado, de momento, en vez de exigir excelencia a todas horas, en cualquier instante, en cada milímetro cúbico, derramándose por cada poro, incluso cuando se trata de que un piloto se muestre realmente merecedor de llevar el escudo de la casa, papelón en el que sigo sin ver al británico.
Os dejo vivir. Y os leo, claro.

1 comentario:
Jose, hace tiempo que sabemos que a los que mandan en la Scuderia sólo les importa la cuenta de resultados, por eso ficharon a Lewis y vendieron merchand a gogo, que es lo que interesa. Lo del Luce... podría ser un hijo bastardo entre el Multipla y el Stylo mezclado con un Suzuki( que siempre va con retraso respecto al diseño, no faltes a los chinos o koreanos)
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