sábado, 27 de diciembre de 2014

Un Aston en la F1


Conforme voy haciéndome mayor y peino más y más canas, se va manifestando en mi interior una irresistible atracción por los vehículos que jalonaron los primeros años de la Fórmula 1.

La Segunda Guerra Mundial supuso un obligado paréntesis entre los monoplazas anteriores al conflicto y los que estrenarían el campeonato del mundo tal y como conocemos. Sin embargo, las propuestas de antes de 1939, casi valían para disputar las pruebas del nuevo formato, aunque en un puñado de años fueron arrinconadas por máquinas .

El trastillo que comparto hoy con vosotros forma parte de aquella etapa de la historia de nuestro deporte. Corría 1959, yo estaba a punto de venir al mundo y la temporada anterior ya había alumbrado el Mundial de Marcas, y es importante tener en cuenta este matiz, porque Aston Martin se vio atraída por la Fórmula 1, precisamente por la posibilidad de competir en él para medirse con escuderías como Ferrari, Lotus, Cooper o BRM.

La aventura no terminó de cuajar. A pesar de que en ese mismo año, la británica culminaba sus esfuerzos deportivos ganando las 24 Horas de Le Mans con el DBR1 conducido por Carrol Shelby y Roy Salvadori, el DBR4, con los mismos pilotos al volante, no cumpliría las expectativas depositadas en tan ambicioso proyecto.

Lejos quedaba la idea de que una película, una saga en este caso, hiciera el trabajo de dar a conocer en un pispás una marca de automóviles entre el gran público. Ni siquiera había nacido Daniel Craig, nuestro último James Bond. Había que darse a conocer en los circuitos y Aston Martin apostó fuerte pero con un concepto que ya estaba siendo superado porque los Cooper con motor central habían comenzado a hacer de las suyas.

El DBR4 llevaba chasis de jaula de acero e iba propulsado por un motor de la casa, de 2,493 centímetros cúbicos, dispuesto en posición adelantada. A pesar de haber corrido el International Trophy del British Racing Drivers’ Club (prueba no puntuable), se estrenó oficialmente en el Gran Premio de Holanda de F1, cosechando unos pésimos resultados.

La temporada fue pasmosamente mala. De las pocas carreras en que participó la escudería David Brawn Corporation (de las iniciales del nombre y el apellido del empresario de tractores agrícolas, viene el famoso DB que distingue los coches verdes desde 1947), solo cabe destacar el Gran Premio de Gran Bretaña de 1959, donde Salvadori terminaría sexto a una vuelta perdida de Jack Brabham (Cooper Climax). Y aunque la historia se prolongó en 1960 ya con el practicamente desconocido DBR5, Aston Martin abandonaba definitivamente la competición en Fórmula 1 tras el Gran Premio de Gran Bretaña de aquella sesión.

Os leo.

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