martes, 23 de noviembre de 2021

Schwarzer Vogel T80


Adolf Hitler lo bautizó Schwarzer Vogel (Pájaro Negro) y lo imaginó pintado de negro con el Águila Imperial distinguida en blanco sobre la delantera de la carrocería y una bandera con esvástica en cada exterior de las derivas posteriores, pero el Mercedes-Benz T80 jamás llegó a intentar batir el récord mundial de velocidad, entonces en manos de Gran Bretaña, ya que su estreno estaba previsto para el otoño de 1940, pero un año antes, el 1 de septiembre de 1939, Alemania iniciaba la invasión de Polonia desatando el montruoso segundo conflicto mundial.

El proyecto ya estaba en marcha cuando John Cobb conseguía rodar en 1938 a 563'3 km/h sobre las salinas de Bonneville (Utah, USA), y el aparato de propaganda del III Reich aceleró su compromiso de reducir a cenizas el récord del británico y hacer que su Railton Special palideciera ante la excelencia de la industria automotriz y aerodinámica germana. Empero, hacían falta toneladas de dinero, y finalmente se consiguieron en un proceso en el que se implicó el piloto Hans Stuck.

Los ingleses, tan suyos para todo, han llegado a insinuar recientemente que el T80, en su intento por reducir la resistencia al avance, adolecía de severos problemas que habrían convertido en agua de borrajas las expectativas de circular a más de 600 km/h sobre una autopista [The fatal flaw in mythical Mercedes T 80 land speed record car], aunque resulta complicado comprar esta idea dada la superioridad mostrada por la aviación nazi en el periodo inmediatamente anterior a la II Guerra Mundial, así como la gigantesca experiencia acumulada batiendo récords en tierra.


Sea como fuere, y como hemos mencionado en otras ocasiones, la aerodinámica fue uno de los frentes en los que la ingeniería alemana destacó en la década de los treinta del siglo pasado, y su aplicación a los vehículos fue una de sus señas de identidad. De manera que el T80 no encuentra por casualidad el difusor sino que éste es la consecuencia de los estudios realizados en el túnel de viento de Zeppelin desde finales de 1937, en aras de conseguir el mayor agarre posible para la creación de Ferdinand Porsche, sin que el drag resultante comprometiera su pretendido bajo coeficiente de penetración en el aire.

En esencia, el T80 es una larga sección alar de apenas 1'5 metros de ancho por 8'24 de longitud, al que se han acoplado seis ruedas, cuatro motrices con vía diferente montadas en tándem, y dos de gobierno en la parte delantera, a la que se habían adosado cuatro generosos carenados que ocultaban los neumáticos y aseguraban la máxima eficiencia en línea recta porque funcionaban como aletas. A los lados, se dispuso dos alas horizontales solidarias con el volumen principal, que daban estabilidad, aumentaban la anchura del vehículo hasta los 3'20 metros, y ayudaban a la tracción de los ejes posteriores generando sustentación invertida (downforce) en la zona central del estilizado Rekordfahrzeug.

El trasto contaba con 1'74 metros de altura (cumbre de las derivas), y 1'55 en el cockpit. Construido con tubo de acero sobre chasis del mismo material, la carrocería era de aluminio. 

El conjunto rondaba los 2.900 kilogramos de peso, de los cuales, más de una tonelada doscientos correspondía al motor central y la transmisión. El propulsor elegido fue una variante del Daimler-Benz DB 601 que utilizaban los caza Messerschmitt Bf 109, denominado DB 603, un V12 en posición invertida de 44.500 centímetros cúbicos de capacidad que arrojaba 3.000 caballos de potencia gracias a una mezcla todavía secreta que se considera estaba compuesta de alcohol metílico, benceno, etanol, acetona, nitrobenceno, avgas (combustible de aviación) y éter, con inyección de metanol/agua como anti-detonante —la leyenda dice que en el desastre de Le Mans 1955 [El infierno, 1955 (#24LeMans 23)], también pudo haber tenido mucho que ver la composición de la gasolina que quemaban los Mercedes-Benz, y que ésta podía ser heredera de la usada por los Rekordwagen de anteguerra.

Y bien, el modelito que traigo hoy a Nürbu es un escala 1/43 del catálogo de la casa Spark que casi ocupa lo que un 1/18 pequeño. Delicado en su manufactura, representa (posiblemente) el aspecto de la maqueta de mayor tamaño que fue presentada a Hitler antes de que éste diera el visto bueno al proyecto y lo llamara Schwarzer Vogel. La de Stuttgart y Hans Stuck tenían previsto realizar su intentona en una sección cerrada de la autopista Berlin-Halle/Leipzig, pero, como mencionábamos al comienzo, se cruzó el inicio de la guerra y los planes se fueron al traste.

Stuck podía haber alcanzado los 750 km/h sobre cemento...

Os leo.

1 comentario:

Unknown dijo...

El diseño es bellisimo, con un componente siniestro. Increible maquina