lunes, 10 de noviembre de 2014

Será porque soy negro...


Bernie no es trigo limpio, pero eso ya lo sabíamos. Es el tipo que sabiendo que puedes dejar todo esto en cualquier momento, quiere apuntarse el tanto de haberte echado; o el que conociendo que te diviertes, viene a agriarte el postre... Si te quieren, Bernie te pondrá en cautela; si te odian, Bernie te tratará con condescendencia y paternalismo. Si eres alto, Bernie dirá que no tanto. Si eres bajo, Bernie también afirmará que no tanto... 

Bernie está en todos los ajos y la amplitud de su apuesta está en la base de su éxito. Hoy empuja a Frank en su silla de ruedas y mañana hace una peineta al respetable, posando con el tacatá que le han regalado los chicos de Red Bull por su octagésimo cumpleaños; pero pasado mañana, mandará a la peña a que homenajee a María en un box vacío en Suzuka; felicitará a Dietrich como si la Fórmula 1 fuese exclusivamente suya, que lo es, of course!, aunque resulte cacofónico resaltarlo; o aprovechará el silencio por Jules para que sus chicos rindan respeto ante el himno ruso; o dirá a los equipos pobres, poco menos que se jodan... Bernie es así y así hay que tomarlo.

Y el caso es que Bernie ha santificado a Lewis como si al de Stevenage le hiciera puñetera falta. Le ve ya como campeón del mundo 2014 y se ha excitado, pobrecico, pero si gana Nico en Abu Dhabi, que no os extrañe que ajuste las mismas palabras al nuevo contexto. Bernie, en una palabra, nunca pierde... será por eso.

Pero a pesar de tanto Bernie como hay suelto en los primeros párrafos, esta noche pretendo hablar de Hamilton, porque si gana en el emirato árabe como si pierde, que también podría ser, no será por esa coño prueba que ha quedado enmierdada con la doble puntuación que teóricamente beneficiaba a Ferrari, sino más bien porque esta temporada y gracias Dios, ha resultado muy reñida entre los hombres de cabeza. 

Sí, esos dos individuos que conducen para una escudería que literalmente ha jugado en otra liga: Lewis y Nico, Nico y Lewis, ambos, pilotos que han gozado de una superioridad técnica sobre sus rivales solo comparable al dominio que impuso Red Bull con su RB7 en 2011. 

Otra cosa es cómo la gestionó Milton Keynes en aquel momento y cómo la ha gestionado Brackley en la actualidad, pues a pesar de las numerosas luces y sombras que se han sembrado durante el transcurso de este año, lo cierto es que Mercedes AMG ni ha mostrado prisa ni ha hurtado riesgos, lo que a la postre nos ha permitido disfrutar a los aficionados de una sesión que aunque ramplona por falta de oposición en pista, en el fondo, está a punto de ser bastante pasable en comparación con otras.

Y aquí quería llegar yo, ya que por mucho que diga Bernie misa, la realidad se impondrá tarde o temprano. Ecclestone no dejará de ser quién es en Abu Dhabi ni sus palmeros de aplaudirle, pero a buen seguro, si al final de todo gana Lewis, el campeón del mundo será aquél que se quejó en 2011 en los siguientes términos: ¡será porque soy negro!

A lo mejor sí, a lo mejor tiene que ver el color de la piel, pero también tendrá algo que decir que hoy por hoy, Lewis Hamilton sea junto a Fernando Alonso, lo más genuino que sucede en la Fórmula 1.

Os leo.

6 comentarios:

Brutux dijo...

Cierto. Gane o pierda el mundial, Hamilton ha demostrado un calibre que antes simplemente no tenia. De Rosberg no se puede decir lo mismo.

Pelayo Blanco dijo...

Buenos días a todos!
La Fórmula 1, a pesar de Bernie, es una espectáculo de tal calibre que sobrevive a épocas tan aciagas como la que estamos viviendo en la actualidad. Me gusta pensar que gracias a un tío que, citando a Lobato, "tiró la calculadora por la ventanilla" ( en un F1 hay???) y nos brindo una carrera en Brasil que disto mucho de ser soporífera. Y fíjate que casualidad, el otro que animó el cotarro fue Fernando. Yo soy Alonsista, Ferrarista, Hamiltoniano... pero sobre todo un apasionado de la F1, y eso creo que me brinda la posibilidad de engendrar un pelín más de objetividad que otros que todos conocemos... los anti. Por eso agradezco a pilotos como Ricchiardo, Alonso o Hamilton el empeño que ponen en seguir haciendo de este esperpento algo parecido a una F1 que conocimos y que, sin lugar a dudas, volverá.
Orroe, el látigo de la ignominia no cesa de fustigar los flancos de los Rossos, y hay veces, en noches frías y oscuras, en que dudo, y el caballino rampanti se me torna en burro, y el rosso en rosa, y la pasión en pena, y miro al infinito y ya no veo la luz de Fernando al final del túnel. Sobreviviremos al Mattiachazo???

Chema dijo...

Está claro que aquí valen todos los títulos menos los de Vettel. Luego hablamos de antis, ñues y otras lindezas... No diré mas, creo que la situación se califica sola y califica a los que la sostienen.

Aficionando dijo...

Chema, lo que tiene que hacer Vettel es conseguir el respeto de la afición. Aún no lo tiene. Por no tener no tiene ni el respeto de su -aún- escudería. Qué le vamos a hacer: el cariño no se compra.

JMTorres dijo...

Xacto!

Alfil dijo...

Chema, lo has clavado. Esta todo claro... para ti. Releelo. Es un consejo amigo.