sábado, 15 de noviembre de 2014

¡Patrón, qué gente...!


Hace unos años di mi visión personal sobre el papel que interpretaban los pilotos, en el ya por entonces previsible proceso de desmantelamiento de la Fórmula 1 tal y como la conocíamos [Piloti, che gente]. 

En 2011, Sebastian Vettel venía de haber conseguido su primer entorchado y borró del mapa a sus rivales, en los años siguientes, conseguiría su tercer y cuarto títulos consecutivos equiparándose con Alain Prost al menos nominalmente, aunque gracias a la cantidad de hitos y récords acumulados, apuntaba claramente a destronar a Michael Schumacher.

Sin embargo, 2014 ha supuesto para el de Heppenheim una auténtica rotura de piernas en su camino hacia el Olimpo, hasta el punto de que hoy parece un juguete roto que es visto como el común de los mortales incluso en su pulso laboral con Ferrari.

¿Hace mal Sebastian, está jugando con fuego Fernando...?

Qué queréis que os diga, los pilotos son gente especial pero sobre todo son trabajadores que se juegan el pellejo, como quedó meridianamente claro en el accidente de Jules Bianchi en Suzuka. Es cierto que cobran mucho, que las cifras de sus emolumentos darían para que aterrizara en ellas la sonda Philae tras diez años de viaje, pero como el dinero que mueven a su alrededor también es astronómico, me parece justo que reclamen y se lleven su parte.

Dicho lo cual, no debemos olvidar que en todo esto también hay intangibles, que no es lo mismo hacer una mala temporada y firmar por La Scuderia, por ejemplo, que doblar la rodilla frente a Daniel Ricciardo y acabar la sesión apostando por Sauber, de manera que me parece de todo punto comprensible que Vettel esté apretando las tuercas a Maranello por salvar su delicada posición frente a sus patrocinadores personales y por supuesto, su afición.

En este escenario también encaja la actitud de Alonso. Ferrari se ha dejado lo que no está escrito en hacer ver que el asturiano sale de la italiana por la puerta de atrás y el de Oviedo, no está por la labor de entrar en ese esquema...

Todo esto puede parecer infantil pero en el fondo no lo es, ya que tanto Sebastian como Fernando están luchando con un patrón que no ha hecho bien los deberes y que en cierto modo, ha jugado sucio con ambos pilotos. El patrón de los cogieron tiene nombre y apellidos, Sergio Marchionne, y ahora mismo se encuentra en una encrucijada cuya salida es bastante más compleja que esa pelea de vedettes que se nos está vendiendo desde la prensa especializada.

El alemán y el español son dos currantes que luchan por su prestigio fuera de la pista como hacen cada domingo de carrera sobre los trazados del mundial y aquí, el que ha metido la pata hasta el zancarrón desde mi humilde opinión, no es otro que el de Chieti.

No hay más culpable que él. Culpable de haber quitado de en medio al mago de la política, Montezemolo, de precipitarse con Alonso y Vettel, y culpable también de este estúpido velo de silencio que rodea la operación de salida del primero y su sustitución por el segundo, y si hay alguien que está actuando puerilmente, ese es don Sergio, que no se nos olvide.

Os leo.

2 comentarios:

julesIII dijo...

...La falta de clase y de categoría personal de Ecclestone le acompañará hasta el fin de sus días...un personaje absolutamente prescindible ,un lobo codicioso de tantos que nos sobran alrededor...

Ricardo dijo...

Hubiera anticipado que el responsable era Mattiazi, como cabeza visible de Ferrari F1.
Por que de dejas que se vaya de rositas?