martes, 17 de mayo de 2022

Crónica de sucesos

El Grand Prix of Indianapolis Race 1 (la 2 se celebra en julio), cerrado este sábado pasado sobre la cuerda del trazado interior de Indianapolis, comenzó adelantado sobre el horario previsto por aquello de esquivar las precipitaciones, y concluyó pasado por agua, recortado en duración y evidenciando que incluso en la moderna IndyCar se conjugan mal lluvia y competición.

Colton Herta, vencedor de la prueba, confesó a su término que era la carrera más dura que había disputado, Simon Pagenaud, segundo, acabó pidiendo un limpiaparabrisas porque la visibilidad era prácticamente nula a través del Aeroscreen. En realidad, la cita tenía todos los boletos para haber sido cancelada o pospuesta a la espera de una mejor meteorología, solución que (pienso), no se abordó porque forma parte del pack Indy500 del mes de mayo en el Condado de Marion y se celebra en el reino de Roger Penske, a la sazón propietario del circuito y el campeonato.

En todo caso, como indicaba en el párrafo inicial, existía previsión de fuertes precipitaciones y la organización adelantó el arranque unos cuarenta minutos, circunstancia que supuso para los televidentes españoles que la cosa comenzara como en la vuelta 23 de las 85 previstas y con Álex Palou practicamente descartado tras perder el control de su monoplaza en el giro 6.

Siguiendo el guión previsto, pues amenazaba caos y caos tuvimos, la carrera resultó una suma de interrupciones, amarillas, trompos por lo imprevisible del firme en según qué zonas, golpes, contactos, salidas de pista, etcétera, que afeó un espectáculo que concluyó bajo agua y con 10 vueltas menos por no superar la marca de 2 horas como límite y porque el tiempo parecía empeorar por momentos.

Colton Herta supo salir ileso de tanto azar y cruzó la meta en primera posición, seguido por Simon Pagenaud y Will Power (el poleman) en la segunda y tercera posiciones, respetivamente. Marcus Ericsson y Conor Daly cerraron el Top Five.

Os leo.

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