Con el aliciente de que Checo Pérez retornará a la máxima disciplina el año que viene, el Autódromo Hermanos Rodríguez recibió su cita anual con la Fórmula 1 rebosando más colorido y alegría que otras veces, y mira que el asunto estaba francamente difícil, y así, con tal ambientazo, el Gran Premio de Mexico City se dispuso a ofrecernos la tercera o cuarta entrega, o quinta —la verdad es que he perdido la cuenta—, de la mítica remontada de Lando Norris en pos de su merecidísimo título mundial.
La clasificación del sábado dejó las cosas bastante claras, el de Bristol se había calzado la pole mientras el hombre que tenía la corona en el bolsillo allá como en Zandvoort [Gran Premio de Países Bajos], debía contentarse con la octava plaza en parrilla, que finalmente sería la séptima porque Carlos debió cumplir con la penalización de cinco puestos que le cayó en Austin por su hazaña sobre Kimi.









