No sé si os pasará a vosotros, pero yo ya echaba de menos un poquito de luz...
En fin, el domingo que viene a estas horas estaremos dejando atrás el Gran Premio de los USA, luego vendrá el de México City y, cerrando el nuevo ciclo 3 en 1 que se nos viene encima, el de Sao Paulo, que allí es posible que llueva y, sinceramente lo digo, me importaría poco que lo hiciera, aunque lo lamentaría muy mucho si el COTA y el Hermanos Rodríguez se vieran bendecidos por la lluvia.
Nuestro deporte permanece a estas horas asediado por las sombras y los mohines apasionados de tristeza, y, me digo, nos vendrían de perlas dos fines de semana seguidos donde nuestra estrella regente apriete de verdad. El sol texano y el azteca (Tonatiuh), ahí, golpeando fuerte desde las pantallas de nuestros televisores y dispositivos móviles, recordándonos que si el agua siempre resulta interesante [Factor de riesgo], la moderna formulación de nuestra actividad se puso en marcha un lejano y soleado 13 de mayo de 1950, en Silverstone.
Os leo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario