viernes, 16 de octubre de 2026

Lo postapocalíptico


Hasta hace nada lo postapocalíptico nos quedaba lejos, y aviso que cuando un prenda añoso como yo dice «hace nada», obviamente se está refiriendo a hace quince o veinte años, como poco. 

Por increíble que les parezca a los integrantes de la chavalería que andan llorando ahora porque les han arrebatado la Fórmula 1 de la que se enamoraron, aquí, en Nürbu, jugábamos en los tiempos mozos del blog a que La Bruja de Blancanieves nos metía el día menos pensado en un fregao bélico con tal de incentivar el valor del espectáculo a base de proporcionar contexto, mientras el británico continuaba sacando pasta de debajo de las piedras, claro.

Camiones aspersores si no había lluvia; sirenas y bombas a lo lejos como las que escuchaba Caratsch desde su retiro en Casa Scania; miedo a lo que podría pasar, similar al que atenazó a los serbios a comienzos del mes de septiembre de 1939 [El Grand Prix de Belgrado]...

Bernie siempre ha sido un tipo listo, pero, al igual que nos estaba ocurriendo a nosotros, no contaba entonces con lo hijo de puta que puede resultar el paso del tiempo. 

Mojar artificialmente la pista, como se hace en Paul Ricard para algunas pruebas privadas, hoy sería considerado una boutade porque Liberty se ha encargado de mostrarnos que nuestra disciplina y el agua no maridan bien. ¿Sonido de bombas? Bueno, los integrantes del circo las pudieron oír durante los entrenamientos en Jeddah, cuando los hutíes golpearon las instalaciones de Aramco en 2022 [Atentado en las inmediaciones del circuito de Arabia Saudí]. 

Los yemeníes insisten en romper los mismos riñones [Cinco heridos y daños en una planta de Aramco tras nuevos ataques de los hutíes a «Arabia Saudita»], y, aunque no hay francotiradores ni zanjas con zombies cubriendo que en Spielberg nadie sobrepase las lindes de lo que es trazado, nos acercamos a Qatar y Abu Dhabi, ambos países marcados por los iraníes como objetivos militares por sus alianzas con USA e Israel, y aquí la cúpula de lo nuestro sigue haciendo como si no sucediera nada, seguramente por preservar no sé qué cuenta de resultados para alegría de no sé qué grupo de accionistas que ni se juega la piel ni está cerca de estos pifostios, al igual que hace el hijo de Netanyahu.

Hay riesgo grave, es lo que quería decir. La imagen de encabezamiento está tomada de un videogame, creo que es Call of Duty Warzone, pero dista tan poco de lo que podemos ver actualmente en las noticias, que me parecía adecuado usarla para advertir que, ante este tipo de contingencias, la FIA y Liberty Media mejor hacían como la mujer de César, que además de parecer cauta lo era desde que se levantaba de la cama. Y todo ello porque no sea que luego resulte tarde.

Os leo.

No hay comentarios: