martes, 21 de julio de 2020

Que Dios nos coja confesados


Mattia sigue sin ser mi tipo [Binotto no es mi tipo (16-04-2019)] pero hay que reconocerle que con la que está cayendo podía haber hecho como Stefano Domenicali en 2014 y pasar el marrón al siguiente. El hombre ahí sigue, que es a lo que vamos, impermeable a las inclemencias del tiempo y firme ante las críticas de Luca Cordero di Montezemolo, alguien que lo fue todo en Ferrari aunque hoy está de capa caída en la de Il Cavallino Rampante porque no es del gusto de John Elkann Agnelli, actual sumo sacerdote de la cosa.

Y bien, soy de los pocos que creen en la recuperación del SF1000 y vengo aquí, en primer lugar a purgar mi pecado de soberbia confesando en público que para mí se ha acabado el tiempo, y en segundo, a avisar que en Silverstone podemos asistir al inicio de la recuperación de la rossa. Y sí, hablo en condicional aunque ya voy advirtiendo que si participase en el SafetyCast ponía una jamón sobre la mesa, pero no de esos que cuando uno pierde la apuesta se pagan con jamón de York para bocadillo (¡ejem, ejem, ejem!), sino de esos otros que sacaban una sonrisa picarona al bueno de Roberto mientras usaba el cuchillo jamonero como hace un cirujano con el bisturí...

No me enredo. Mañana, seguramente, volveré a estar más allí que aquí. Estas cortitas vacaciones formuleras me han venido de perlas, ya que, a pesar de las 5.873 entradas que llevo a cuestas, me sigue relajando escribir sobre este puñetero deporte mientras meto el dedo donde no debo a los puristas del canon y el hacer equipo. Tengo una buena novela que terminar y un montón de asuntillos que deben estar listos el 1 de septiembre. Parece un trato justo: yo me desnudo ante vosotros y, a cambio, me aguantáis un trecho más.

Pero sí, Ferrari estaba esperando al Gran Premio de Gran Bretaña y aunque hasta hoy sólo he hablado de esto con tres personas, amén de algún menudeo en Twitter, bien está que lo sepáis también vosotros: los monoplazas con rake pronunciado no precisan de tanta potencia como los que apuestan por dominar las rectas. Tampoco es que nos vaya a dar para ganar el Mundial, ¡ojito con esto!, pero creo que Vettel y Leclerc van a tener herramienta para chafar la fiesta a Red Bull a partir de Monza, siempre y cuando Sebastian decida que es mejor retirarse dejando tras de sí un buen sabor de boca.

¡Bah, venga! Si el SafetyCast retoma los Premios Roberto Pose, yo apuesto un jamón como los que perdí con Ferrari y Honda (2017 y 2018), a que Maranello salva la cara del curso y acaba segunda esta temporada, pagadero, obviamente, en la entrega de galardones, o a recibir en mi domicilio, en su caso, antes de la cena de Nochebuena de 2020.

Queda dicho. Os leo.

1 comentario:

Lastra dijo...

Bueno Maestro, ahora toca recordarte aquello de que "no hay dos sin tres", you know, que diría un pérfido nacido en la margen izquierda :)))

Conste que por mí ojalá te lo llevaras de calle, pero lo veo complicado; Red Bull es un hueso duro de roer aun estando en problemas como ahora, pero es que posiblemente ni los del jarabe repugnante con alas estén en disposición de hacer segundos en constructores, porque la apuesta del merche rosa-chicle es muy potente... Te imagino enarcando las cejas con cara de "ven p'acá Bacalao que en la cazuela estás mejor..." Pues igual se me pone cara de tal, pero después de ver a Stroll salir tercero y llegar cuarto en el Hungaroring, a poco que Checo se entone en un circuito como Silverstone les van a meter un repaso a todos excepto a los amos, que tonterías las justas.

En fin, yo que tú aprovechando que no nos ve nadie, borraria lo del pernil. Por mi parte juraré no haberlo visto jamás. ;)

Por cierto, uno de esos "zorrunos" periodistas australes anda enredando con que Ferrari recuperará la competitividad recuperando ese motor perreao, como dicen por allá, en un chanchullo con la maFIA que incluiría la testa de Mattia... No sé, igual por ahí te llevabas el pata negra.

Saludos.