En la Antigüedad, cuando la diosa Ana Belén extendía por la Tierra el sortilegio Agapimú, para llevar la esperanza a los corazones en los días oscuros y conjurar sus sombras, nuestro deporte era una versión en miniatura del más descarnado capitalismo. Mientras Carlos y Aníbal (Ojete Calor) rescataban la canción hace relativamente poco, para que continuase suponiendo un bálsamo de luz en mitad de las tinieblas, incluso hoy, nuestra actividad sigue empeñada en perder la poca luz que le queda.
En fin, en la actualidad no se respeta nada, ni el Agapimú, bien lo sabéis, y de aquello sólo nos quedan ecos de un pasado que no ha de volver y un batiburillo de frases hechas que han terminado por no significar nada, aunque sirvan a nuestros ancianos más desclasados y desubicados, para dar la nota ante sus nutridas parroquias rebosantes de chiquillos ávidos de munición con la que atizar a sus iguales en las siempre azarosas noches de sábado adolescentes.
Una de estas alocuciones que peor ha envejecido en nuestro ámbito dice así: «Lo importante es que hablen de ti, aunque sea mal» —perversión de «Lo importante es que hablen de ti, aunque sea bien», frase acuñada por uno de los considerados padres de las Relaciones Públicas, el periodista norteamericano Ivy Lee—, que, convenientemente sazonada para la ocasión, se atribuye desde a Maquiavelo, Twain y Dalí, a Goebbels y Bernie, por darle un poco de rigor escénico, imagino.
La mala publicidad no es buena, nunca lo ha sido, y nos hacemos un flaco favor creyendo esta tontería y atenuando la gravedad de lo que está sucediendo en Red Bull, por ejemplo, porque ni Milton Keynes ni nadie con dos dedos de frente se pueden contentar con que se hable en términos negativos del traspiés que ha supuesto sustituir a Checo Pérez por Liam Lawson, en base al supuesto beneficio que traería consigo que hablen de ti, independientemente de en qué términos se haga.
Por fortuna, y por Tutatis, tenemos a mano un bonito ejemplo de por qué no hay que hacer puñetero caso a ciertos gurús de lo nuestro. Por utilizar mal la frase, en primer lugar, y porque la evolución de Tesla en las Bolsas y sus ventas en caída libre en todo el orbe, nos están indicando que, en cuestiones de mercado, el camino correcto es hacer las cosas bien, para que, en la medida de las posibilidades, siempre se hable bien de ti.
Prescindir de Sergio ha sido una mala idea, dejémoslo ahí.
Os leo.
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