Así las cosas, el Jaguar C-Type gozó de dos versiones, una más sencillita para fardar, pasear o ir a tomar el vermú, y otra musculada que llegó a arrojar unos 220 caballos de potencia gracias a la performance a la que se sometió al motor de 3.5 litros de serie, así como al aligeramiento del chasis y la elegante carrocería de aluminio.
Tiempo tendremos para traer aquí a los gatos vencedores de Le Mans, pero esta noche nos contentaremos con la versión de calle, de únicamente 180 caballos de la época, cuya realización a escala fue realizada por el fabricante italiano Brumm.
Como anécdota, decir que he fotografiado el modelo sobre la cubierta del libro autobiográfico escrito por Duncan Hamilton, donde el inglés, entre relatos de su vida civil y como conductor de carreras, nos confiesa que él y su compañero Tony Rolt, iniciaron en 1953 la prueba más dura que existe, nada menos que intentando superar una resaca antológica, lo que no impidió que ese mismo domingo cruzaran primeros la meta, gracias a su arrojo y pericia, claro, y también al inestimable concurso del equipo bajo la dirección de Mort Morris-Goodall [«Jubilee» (#BlueTrain/115)].
Os leo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario