sábado, 22 de marzo de 2025

Efecto «hierro»


Hombre, tratar a Alex Albon, mediáticamente hablando, como si fuese un don nadie o un recién llegado a la parrilla, me parecería bien si no fuera porque ya nos conocemos todos y tengo pocas dudas sobre la idoneidad de la correlación de datos que maneja esta gente que incide, por activa o por pasiva, a veces manu militari, en minusvalorar el desempeño de Carlos, nuestro Carlos, Carlos Sáinz.

Albon está curtido, y de lo lindo, añado. Desde agosto de 2019 hasta diciembre de 2020 fue compañero de Max Verstappen en Red Bull. No, el tailandés con nacionalidad británica no es ninguna perita en dulce salvo para los que ven la realidad en alto contraste, o quieren verla sin grises ni matices, que sería lo más apropiado en este párrafo.

En Williams, y con unas chatarras memorables, nuestro protagonista hizo lo que buenamente pudo a partir de 2022. Con Colapinto sustituyendo a Sargeant es verdad que recobró esa vidilla que se le arroga a todo buen piloto, y supo imponerse ante el argentino, pero ahora tiene al madrileño como compañero de colores y no hay nada escrito que nos incline a pensar que debería comportarse como un manta, además dócil, como presupone toda esa turba de mermaos (Charly dixit), que insiste en que el Albon de ahora, con un monoplaza bastante bueno, es el mismo que el de dos o tres años atrás.

Vivimos uno de los duelos más bonitos que podíamos imaginar, y, como de costumbre, nos pegaremos un tiro en el pie como hagamos caso a los expertos y especialistas. 

Carlos tiene por delante una papeleta complicada de resolver, por la calidad de Alex, mayormente, quien, repito, no es ese mindundis o hierro que está batiendo al español, sino un tipo ducho y elegante, duro cuando hace falta, infravalorado siempre, que ha tenido que esperar a tener bajo el culo un FW47 para empezar a dar todo lo que lleva dentro.

Os leo.

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