El Grand Prix of Indianapolis en la modalidad rutero, nos deparó, por un lado, la victoria de Christian Lundgaard, y por otro, el desinfle de las expectativas depositadas en un nuevo triunfo de Álex Palou después de que el español consiguiera la pole y dominara de cabo a rabo el fin de semana previo a la carrera, claro.
Entre los cambios de horario por las circunstancias meteorológicas y una rotunda velocidad de 202'588 kilómetros por hora en clasificación, nadie en su sano juicio podía imaginar que el Road Course de Indianápolis se le escapara al catalán, pero un desafortunado titubeo de las autoridades deportivas a la hora de decretar un Caution de libro, acabó certificando el funesto milagro, aunque, como de costumbre, no conviene adelantar acontecimientos.









