sábado, 12 de septiembre de 2026

Gran Premio Hacendado


A Isabel Natividad le pasa como a Hamilton: la realidad funciona mucho mejor dentro de su cabecita que fuera, y así pasa lo que pasa, que cuando lo menos aconsejable era rodear el Gran Premio de más ruido ambiental, va y rebosa polémicas idiotas que no voy a mencionar porque os debo un mínimo respeto como lectores.

Vaya por delante que no compro eso de pagar la novatada asistiendo a la primera carrera de un circuito urbano nuevo...

Estamos en 2026, había mucha experiencia previa en la que mirarse, se ha gastado una morterada de dinero en apañar un evento de estas características en tiempo récord y, bajo mi humilde entender, la pasta invertida debería haber servido también para facilitar la comodidad del público asistente y hacer que la experiencia fuese realmente única. No, ni con calzador encajan las numerosas deficiencias en la parte civil del trazado que se están señalando en redes sociales, y que sería más responsable atribuir a la negligencia o la precipitación, o a la necesidad de invertir poco en los extras para hacer caja rápidamente dado los precios de las entradas más baratas, un decir.

La pista supone harina de otro costal. No me gustan Miami o Jeddah, o Bakú, así que haceros cuenta de lo atractivo que me resulta el dibujo del MadRing, pero siendo justos hay que advertir que se diseñó bajo los parámetros de una Fórmula 1 que ya no existe, que ha sido superada por una Normativa castañera que sigue haciendo víctimas esta temporada y lo que te rondaré, morena.

Obviamente la culpa de esto es de Liberty y la FIA y en modo alguno es imputable a la Organización del Gran Premio de España, al que el cambio de Reglamento Técnico para el 26 la pilló con las obras avanzadas, pero si ofreces un espectáculo ramplón, al menos por lo visto en libres y Clasificación —resulta complicado imaginar que la cosa mejore durante la celebración de la prueba—, y tienes a buena parte de los aficionados quejándose de las condiciones impuestas para disfrutar de la cita, lo mejor que se me ocurre es aceptar que la realidad no la cambiamos por mucho que pataleemos.

Os leo.

No hay comentarios: