Aquí nos la sirvieron como El Carnaval de las Águilas a pesar de llamarse en origen The Great Waldo Pepper. Salían Robert Redford y una Susan Sarandon treintañera que ejercían de gancho cuando los directores no pisaban podio salvo en la ceremonia de los Oscar y los auténticos héroes de las cintas tenían nombres propios o inventados, reconocibles por todos, igual que pasaba en la Fórmula 1 de entonces...
Me decían el otro día que en todo este tiempo he hablado poco en Nürbu del MadRing y el Gran Premio de España que se disputa este mismo fin de semana. ¿Poco? Más bien he hablado nada, para qué vamos a negarlo, aunque leyendo las tres entradas que componen la etiqueta [Madrid] se entienden perfectamente mi silencio y mis nulas ganas de pringarme con el invento de Isabel Natividad.
Desde luego en Donosti no metes un circuito de Fórmula 1, en Gasteiz tampoco. En Bilbo disfrutamos de una edición de las World Series en 2005 y ahí se acabó todo, a pesar de lo que aseguran algunos sobre la posibilidad perdida de convertir la capital de Bizkaia en el Mónaco del Norte. ¡Animalitos!
Estos ojos que ahora leen en pantalla lo que escriben mis dedos, vieron las protestas vecinales contra la droga en la Margen Izquierda del Nervión durante los ochenta y primeros noventa del siglo pasado, o la feroz lucha por no perder sus puestos de trabajo de los currantes cuando la brutal reconversión naval y siderúrgica a la que nos sometió el obrero Felipe González. El amarre de barcos durante la huelga de los pescadores de Bermeo les pillaron dando los últimos retoques al Museo del Pescador (Arrantzaleen Museoa).
Recuerdos: Amama, paraguas en alto, liderando a un grupo de mujeres de Santurtzi que trataban de impedir que los chavales de la Kale Borroka quemaran un autobús. Las concentraciones y manifestaciones contra ETA, cada día, cada semana, cada mes. El júbilo indisimulado tras escuchar el telediario un lejano 20 de octubre de 2011...
Bueno, «Los lunes al sol» nacieron en Bilbao como movimiento en defensa de las pensiones (2018) y hace nada hemos dado al traste con la iniciativa del segundo Guggenheim en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. El PNV consideraba que esto último era bueno para todos, pero el pueblo llano lo veía desde otra perspectiva.
En este punto tengo que señalar lo mal que se han tenido que hacer las cosas para que una idea tan cojonuda como el MadRing acumule tanto detractor sin que se haya estrenado, un decir, por su diseño, por las portavocías elegidas, por el olor a pelotazo, por los precios, porque no se ha sabido desprender del elitismo y clasismo que sobrevuela nuestra actividad, por la opacidad que ha rodeado el proyecto, porque los montantes se han disparado y, a pesar de las promesas, no se prevé iniciativa privada que se haga cargo de ellos, en definitiva, por tanto paternalismo como aflora en cada línea que lo alaba sin haber dado tiempo a comprobar si resultará rentable, y sin ver cómo responde ante la nueva Normativa ni si ofrecerá espectáculo o no.
Yo espero que, a pesar de su peneuvismo latente, nos salga una carrera lucida y nos divirtamos, ¡faltaría! Además, Waldo Pepper puede venir a rescatarnos en cualquier momento y eso siempre será de agradecer.
Os leo.
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