martes, 7 de abril de 2026

Conspiraciones [I]


Sestea el mes de abril después del parón de Semana Santa y, puesto que lo único que se propone desde el panorama formulero es reflexión tras reflexión y vuelve la burra al patio sobre la Normativa 26, aderezado todo ello con reflejos de un pasado que no ha de volver, consejos que no ha pedido nadie y refritos varios, me pongo a los mandos de Nürbu esta tarde para hablaros del segundo audio que grabamos Álex y yo con tal de nutrir la nueva etapa del veterano espacio Stop & Go.

Lo cierto es que nos encontramos preparando la tercera entrega, que hará de secuela de la que os estoy hablando... 

En fin, titulamos Las conspiraciones - Primera parte al programa que se publicó el pasado 23 de marzo, porque, obviamente, ya teníamos previsto hacer una segunda parte, y quizás una tercera a vuelta de verano, ya que, si hay algo distintivo de nuestra actividad, es, de lejos, su contrastada capacidad para generar puntos ciegos, zonas grises y malentendidos que se perpetúan en el tiempo, que, a su vez, originan interminables ríos de tinta o debates eternos, que cariñosamente denominamos conspiraciones o, más adecuadamente: conspiranoias, por no llamarlos meras idas de olla que jamás llevan a ninguna parte.

Si la Fórmula 1 es, a nivel global, el deporte profesional que más mueve después de las Olimpiadas y el Mundial de Fútbol, tiene bien ganado el primer puesto en importancia neta gracias a la densidad de historias extrañas que la rodean. No hay otro mundillo igual, creedme. 

Como les pasa a las obras de arte, que ganan peso en la tasación inicial en subasta cuanto más están rodeadas de cosas turbias: robos, divorcios librados a cara de perro, asesinatos de los que fueron testigos, incendios nunca resueltos de los que se salvaron por los pelos, etcétera, a la F1 le viene de perlas este universo de fabulaciones que la envuelve, pues aporta un valor añadido que es fácilmente convertible en dinero.

No me enredo. Concluíamos el episodio que estoy citando recordando cómo Luca Cordero de Montezemolo llamó viejo chocho a Bernie Ecclestone tras el Gran Premio de Brasil de 2012, y seguramente comencemos por esta misma anécdota la segunda parte. No obstante, sigue sin ser nuestra intención que creáis a pies juntillas lo que decimos, ¡faltaría!, sino que, escuchándonos, paséis un rato divertido que os saque la mejor de las sonrisas.

Os leo.

No hay comentarios: