jueves, 2 de abril de 2026

Reflejos de Suzuka


Resulta bonito esto, ¿no? 

Sí, supone algo muy fiuuuu!! poder decir abiertamente que el Gran Premio de Japón acabó siendo una castaña pinchada en un palo sin temer que salga nadie al camino, para afearte que de apasionado no tienes nada, que deberías hacértelo mirar o cualquier otra lindeza de las de antes, ya que ahora se estila llorar por las esquinas rogando por el retorno de los V10 o por la libertad de acción de los pilotos en los adelantamientos, o clamando por colgar la tecnología híbrida del arco de un puente, total, que no hay tiempo material para atender minucias o desafueros...

Y lo agradezco, ¡coño!, sobre todo por el ámbito de libertad que se abre a los rebeldes en el horizonte, y porque incluso puedo insinuar que Toto Wolff nos la puede estar jugando al colocar a Antonelli en el foco, por segunda vez consecutiva, mientras cruza los dedos para que no percibamos, en todo su calado, lo que significa que Mercedes AMG, en tan sólo tres carreras, saque 45 puntos de vellón a la segunda clasificada en el Mundial de Constructores.

Quitando la salvajada de accidente que protagonizó Ollie Bearman, la cita en Suzuka se nos quedó para montar unos highlights resultones o alguna verbena atrapamoscas en Tik-Tok, pero, la verdad, para muy poca cosita más, as usual.

Os leo.

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