miércoles, 2 de enero de 2019

Nivola, 1933 [#24LeMans 11]


El nazismo ha llegado al poder a comienzos de 1933. Adolf Hitler tan sólo es por entonces el Reichskanzler, Canciller de Alemania, mientras que Paul von Hindenburg seguía siendo el Presidente de la República y batallaba como podía con su avanzada edad, su delicada salud, y un Estado que se desmoronaba, incapaz de contener el empuje del Nacional Socialismo. 

Al sur, en Italia, Benito Mussolini tiene prisa y en su refugio de Villa Torlonia mantiene constantes reuniones durante aquella primavera con empresarios y prohombres del país transalpino. La nación les necesita y el esfuerzo debe ser máximo...

Una de ellas se celebra el 4 de abril, antevíspera de Jueves Santo, y tiene como protagonistas al propio Mussolini, Alberto Beneduce, Director del Istituto per la Ricostruzione Industriale (IRI), y Ugo Gobbato, Presidente de Alfa Romeo.

La milanesa es uno de los estandartes industriales del Istituto tras haber sido rescatada con dinero público en 1932, pero aún no está saneada completamente. Los tres hombres hablan de infraestructuras y aviación, del ejército, de mejorar la producción, de los nuevos proyectos y también de deporte. Por supuesto, alardean de los logros conseguidos y los ases patrios. Le Mans sale a la palestra e Il Duce sugiere la importancia que tendría en esos momentos, para toda Italia, que Alfa Romeo venciese en la prueba francesa como marca, sin depender de iniciativas privadas. Il Quadrifoglio recoge el guante, pero Gobbato advierte que será una aventura a un solo intento.

La inscripción para las 24 Horas de ese año es de 42 coches, aunque sólo participarán 29 vehículos. La fábrica de Portello ha trabajado a destajo y la Società Anonima inscribe dos coches oficiales además de haber dado apoyo a otros cinco 8C 2300, lo que junto al 6C 1750GS Coupe del equipo André Rousseau y el 6C 1750 de Mme. Odette Siko, hacen la suma de nueve Alfas sobre La Sarthe (únicamente disputarán la edición siete de ellos).

La Squadra Oficiale juega a dos cartas, por un lado con un 8C 2300 que conducirán Luigi Chinetti y Philippe de Gunzbourg, y por otro, con un 8C 2300 MM (Mille Miglia) que llevarán el vencedor del año anterior Raymond Sommer y Tazio Nuvolari, coche con menor distancia entre ejes que toma su filosofía del 8C 2300 preparado por Scuderia Ferrari, vencedor en la edición de 1933 de la Mille Miglia, precisamente con Nivola al volante, haciendo tripulación con Decimo Compagnoni. 

Hay otro 8C 2300 MM más en pista, el que tripulan el ex de Bugatti Louis Chiron y Franco Cortese para el equipo Captain George Edward Thomas Eyston.

La reducción del trazado acometida en 1932 volvía a beneficiar el espectáculo. Las primeras horas después de la salida resultan frenéticas. Raymond Sommer, a bordo del Alfa dorsal numero 11 se dedica a abrir hueco e imponer el ritmo de la prueba y para el anochecer ya lleva más de un giro de ventaja sobre el mejor de los cuatro 8C 2300 que le siguen.

Le Mans empieza a pasar factura. Para media noche ya han caído seis participantes bien por accidente o bien por averías, y poquito después se retirará también el Alfa Romeo de Guy Moll y Guy Cloitre. El número 11 acumula entonces dos vueltas completas sobre su principal rival en esos instantes, el otro 8C 2300 MM de la británica Capt. G.E.T. Eyston. A mitad de carrera sólo quedan 19 vehículos disputando las 24 Horas.

El ritmo es demoledor y hay cuatro Quadrifogli con opciones. Nuvolari para con la intención de reparar un golpe en la parte delantera sufrido en una salida de pista, también para respostar y ceder su asiento a Sommer, pero sin que el domingo 18 de junio haya mostrado sus primeras luces surge una urgencia grave: el Alfa Romeo líder, además de los desperfectos por el impacto tiene el circuito de gasolina dañado y por la perforación mana combustible. 

Hechos los correspondientes arreglos, el de Mouzon arranca de nuevo aunque han perdido el liderato y la ventaja y, por tanto, se ven abocados a remontar. El otro oficial es primero entonces, con De Gunzbourg al volante, aunque poco después Chiron dará buena cuenta de Chinetti, su compañero, consiguiendo con ello desmarcarse mientras Nivola rompe el cronómetro por vuelta varias veces y circula sobre La Sarthe recuperando terreno. Il Mantovano volante se echa encima del 8C 2300 MM privado y lo supera, lo conduce en ese momento Franco Cortese.

Raymond Sommer toma el relevo en el habitáculo del coche dorsal número 11, pero no quiere dejar nada al azar y aprieta con tal de seguir abriendo hueco. Debido a la presión, el vehículo de la Captain George Edward Thomas Eyston sufre un accidente que lo deja fuera de carrera. Debido al esfuerzo, también, el 11 vivirá sus horas más agónicas hasta el final de la prueba. Sigue perdiendo gasolina y resulta imposible aguantar las 24 vueltas requeridas entre repostaje y repostaje para no ser descalificados. Sommer pide a su gente que compre abundante goma de mascar; él y Nuvolari la mascarán y la usarán como tapón improvisado para prolongar la estancia del coche en pista entre relevo y relevo y cumplir así la norma. La tensión va en alza, el otro Alfa Romeo oficial rueda sin problemas y tiene todas las papeletas para vencer...

A cara de perro, mientras sólo quedan 14 coches recorriendo los kilómetros finales de las 24 Horas, los dos vehículos oficiales de Alfa Romeo luchaban por mantener vivas sus opciones. Durante la última hora el duelo es a muerte, y al filo de las 4 de la tarde del domingo 18 de junio, Tazio saca de donde no tiene para superar a Luigi Chinetti. Lo logra en Les Hunaudieres pero pierde parte de lo conseguido en Mulsanne. En Arnage, el Alfa número 8 es de nuevo líder pero el de Mantua no se rinde y se la devuelve en Maison Blanche tirando largo hacia la meta...

Con 233 giros a La Sarthe, Raymond Sommer y Tazio Nuvolari consiguen la victoria (será la segunda consecutiva del piloto francés y la única de Nivola en Le Mans). A 400 metros de distancia, el otro Alfa oficial concluye en segunda posición, con Chinetti y De Gunzbourg como conductores. La tercera plaza es para otro Quadrifoglio, el de Brian Lewis y Tim Rose-Richards del equipo Arthur W. Fox. Únicamente han completado 225 vueltas.

Ugo Gobbato había cumplido su palabra dada a Il Duce.

Os leo.

1 comentario:

anonimo dijo...

Si Gobatto no hubiera cumplido su palabra con Il Duce, creo que habría corrido el mismo tipo de amenazas que los jugadores de la copa mundial de la época ¿No crees?
Si hiciéramos una competencia similar, hoy en día, seríamos tratados de suicidas ¿Te imaginas un coche perdiendo combustible, emparchado con goma de mascar, corriendo a 300? Ya eran inseguros cuando funcionaba todo bien, con frenos precarios, dirección y neumáticos ídem, sin estructuras de protección... solo aptos para Nuvolaris y otros locos.
Buen relato, José.
Sds.
Martin