sábado, 31 de julio de 2010

¿Cómo lo harán?


Hoy celebramos aquí arriba la festividad de San Ignacio de Loyola, de manera que siendo un día festivo y tranquilín he aprovechado para poner en orden este blog y para recuperar un poco los aromas que impregnan Internet, que ya me iba haciendo falta. Así las cosas he descubierto que la gente de Safety Car no nos ha dejado tan huérfanos como temía hasta su vuelta en septiembre u octubre, pues a su rebufo ha surgido la inciativa GP Cast, en la que intervienen además del propio Felipe J. Blas (director del programa de la Universidad de Huelva), caras conocidas como Charly Barazal, Eloy Entrambasaguas, David Plaza y Félix Iturbide (El Lince del Paddock), entre otros, y que ya lleva realizados dos Podcasts [0] y [1].

Y cómo no, también me he reído con esa figura al estilo de Pimpinela Escarlata pero de acuñación española (Justiciero F1 la llaman), que con dos cogieron ha puesto a la prensa internacional contra las cuerdas tras la tunda que le metieron a Fernando en Alemania, como destaca Carlos Miquel en su bitácora de As (Box 27)…

viernes, 30 de julio de 2010

Abril en verano


El dibujo de más arriba fue el primero que hice para este blog, cuando pensaba ingenuamente que podría llevar adelante la aventura en que me había embarcado escribiendo entradas que serían decoradas con imágenes acuñadas a bolígrafo BIC sobre papel tipo folio de 90 gramos, sin boceto previo, coloreadas posteriormente con Photoshop. ¡Qué tiempos!

Dentro de unos días Nürburgring cumplirá tres años de existencia. Después de 775 textos bastante potables en su lectura, es un decir, miro aquellas fechas iniciales con infinita ternura, entre otras cosas porque salvo la decoración del casco del Nano, la historia de la F1 que comencé a atrapar en plan diario a comienzos de agosto de 2007, ha cambiado muy poco, por no decir que nada.

El status


A estas alturas de la semana, con Fernando habiendo cumplido ayer 29 años y el G.P. de Hungría tocando con los nudillos a la puerta, llama la atención lo poco o nada que se ha explicado de ese Campeonato de Marcas al que se alude con machacona insistencia tras los sucesos del domingo. Se ha dicho, sí, que siendo una competición de equipos, la lógica aconsejaría eliminar de inmediato la estúpida norma que les impide comportarse como tales, pero con tan breve apunte, a tontas y a bobas nos hemos quedado a medio camino de comprender cómo funciona realmente el asunto, y por ello muy alejados de poder aportar una salida que no pase por buscar culpables o excusas al respecto de lo acaecido en Hockenheim, a todas horas y dando constantes palos de ciego, sea dicho de paso.

No es cuestión de ponerse a explicar ahora que el campeonato de marras, que data de 1958, nada más y nada menos, revolucionó el modelo vigente al permitir que los mejores pilotos buscaran sus mejores asientos incluso en equipos alternativos o poco conocidos, para beneficiarse del mutuo esfuerzo que ayudaría a la consecución de los dos títulos y por tanto a la mejora de las expectativas de todos los implicados.

jueves, 29 de julio de 2010

Criptografías


No voy a insistir en lo habilidosa que ha sido tejida la tela de araña de la que nos está costando tanto sacar la cabeza, así que hoy toca estar tranquilos. Pero sí quiero hablar de soluciones sencillas para ayudar a espantar los fantasmas en la escudería donde milita el Nano (si tengo tiempo te felicito esta tarde, ¿estamos?), y es que si apostaba desde el mismo domingo porque Stefano hizo lo que tenía que hacer en el muro de Ferrari, llamando a su gente al orden, sin complejos, cabe reconocer que pudo echarse en falta en el suceso una sutileza verbal más al gusto de los británicos y de los que han cargado las tintas sobre esta soplapollez como la copa de un pino.

Como quiera que conociendo a la gente que gobierna con sabia y justa mano la F1, sospecho que a estas horas ya se habrán cursado las indicaciones pertinentes para que se termine a la mayor brevedad posible con la copla de que los conductores ahorren gasolina o conserven sus compuestos según qué puestos ocupen, voy a proponer a la de Maranello que utilice en sus conversaciones entre ingenieros y pilotos uno de los ardides más viejos del mundo, para evitar así más inoportunas meteduras de pata.

miércoles, 28 de julio de 2010

Dame tu amor


Mi ingeniero me ha pedido desde el muro que ponga el modo ahorro de gasolina y le he contestado que se deje de chorradas y me diga si al ritmo que llevo podemos ganar la carrera. Me ha respondido que sí, pero también que no me olvide de poner el mapa de los cogieron y que deje de hacerme el orejas, porque me conoce, que me conoce como si me hubiera echado al mundo… Ambos sabemos que no voy a hacerlo. Yo tengo los cinco sentidos puestos en lo que percibo varias decenas de metros delante. Mi cerebro recrea el recorrido por donde circula el vehículo con milimétrica precisión, sintiendo en mi cuerpo cada una de sus vibraciones, cada irregularidad del terreno, comparándolas instintivamente con lo que sentí el viernes anterior, y el sábado. Mis ojos pierden nada en mirar por los retrovisores cuando un nuevo mensaje de radio me destroza en mil pedazos: ¡Hazlo, por favor!

¿Quién tiene narices para negarle lo que pide aquel en quien confías?

El toro por los cuernos, Luca


Soy un poco cazurro para los juegos de cartas, si me invitan a jugar necesito que un alma caritativa me recuerde las reglas elementales de una simple brisca o aún del tute, no digo más, pero sé diferenciar un farol de un órdago a pesar de que siendo vasco no entiendo el mús.

Bien, hecha la advertencia voy a decir bien alto que éramos pocos y parió la abuela, porque ha salido Don Luca a revolver un poco más el corral, armado con uno de esos habilidosos y sutiles mensajes tan suyos que no hay quien encaje en el contexto, ni siquiera un ferrarista. Y es que venir a decir ahora que Ferrari está por encima de sus pilotos, con la que se ha liado en Alemania, no me parece actitud de recibo para todo un presidente que pretende dar la cara por sus subalternos, ya que la de Maranello declinaba recurrir el puro que le había metido la FIA, admitiendo de facto su culpa en un asunto que se ha estado explotando hasta la saciedad por el resto de integrantes de la parrilla, sea dicho de paso, sin que nadie haya admitido nunca nada desde que la hipócrita norma fuera impuesta en 2002 para que muchas escuderías ahorraran en Viagra.

martes, 27 de julio de 2010

Suposiciones para lelos


Mientras espero a que los señores Gracia y Verdegay encuentren un hueco en sus apretadas agendas para elevar una queja formal ante la FIA por el trato vejatorio que los informadores británicos dedicaron a Fernando Alonso al término del pasado G.P. de Alemania, cuestión que sin duda está entre sus múltiples responsabilidades, pues velar por el respeto que se debe a nuestros deportistas es defender nuestro deporte, pretendo seguir desmontando el escenario de patrañas que se ha elevado como por arte de magia a nuestro alrededor, con el consentimiento explícito de una prensa nacional demasiado acostumbrada a que los contenidos los creen otros, porque pensar un poco requiere de un esfuerzo que no está al alcance de todos.

Como en las malas películas bélicas, el argumento que se nos está ofreciendo al respecto de lo sucedido en Hockenheim es, amén de aburrido, demasiado lineal para sostenerse, de manera que tenemos un panorama lleno de cañonazos en el cual los que habitualmente nos acusan de conspiranoicos y excesivamente tendentes a las fábulas, han orquestado una concatenación de hechos que como conspiración resulta bastante boba y por ello huele a intoxicación cutre por los cuatro costados.

lunes, 26 de julio de 2010

Chicken run


Lo prometido es deuda. Va la segunda y apunto directamente al corazón fétido de la FIA, a mi modo de ver directa responsable de lo que ocurrió ayer al comienzo de la tarde sobre el asfalto de Hockenheim y de los lamentables sucesos protagonizados por la prensa inglesa al término de la prueba, por consentir impunemente que los de la british press no tuvieron mejor ocurrencia que asediar de forma obscena a Fernando, a falta de un Lewis Hamilton a quien preguntar qué tal lo había pasado, si era infinitamente feliz, o de qué color eran los nuevos pendientes que se había puesto, o incluso el de las uñas de su novia Nicole, pongamos por caso.

Vivimos tiempos complicados en los que se sustantiva la idiotez mayúscula si los que la dictan son británicos y viene en formato papilla, digerible aunque envenenada con litio, pero gracias a Dios conservo la lucidez suficiente como para que cuando un trilero me indica que mire a una de sus manos mis ojos buscan instintivamente la otra.

Mi Felipe


Hasta el G.P. de Hungría queda poco tiempo por delante y no tengo ganas de desperdiciarlo, así que con suerte, detrás de esta entrada irá otra con la intención de que mi opinión de ayer no quede tristemente envuelta en un ruido de fondo que lejos de aclarar las cosas, con el paso de las horas las ha enturbiado aún más. Y voy a comenzar por Felipe, mi Felipe, porque siento por él un cariño especial que no me impide verle como un piloto que aunque ha crecido profesionalmente una enormidad, al parecer no ha madurado lo suficiente, cuestión que a mi modo de ver no sirve de argumento para justificar la tunda que se le está propinando, porque en el fondo es tan injusta como la que aguanta a estas horas Fernando.

Me refería ayer a él diciendo: «ha demostrado que sus reiteradas llamadas al espíritu de equipo han sido una vulgar pantomima conque enmascarar sus abundantes debilidades y carencias como deportista», y lo repito hoy porque sinceramente pienso que el calentón que sufrió en Alemania le va a pasar una desproporcionada factura.

domingo, 25 de julio de 2010

¡A la mierda! [Alemania]


Iba a titular esta entrada con alguna referencia a una maravillosa película que se llamó en español «La guerra de los botones», pero al final me he decidido por estampar en portada el grito de guerra de Don Fernando Fernán Gómez cuando las circunstancias lo llevaron a exteriorizar su cansancio, porque a elocuencia no le gana nada.

Bien, por si alguien no lo recuerda a estas alturas, estábamos en conflicto armado y declarado contra la FIA y sus piratas perfumados, y Ferrari la ha liado parda forzando el reglamento como acostumbra a hacer Lewis Hamilton sin que le ocurra nada. ¿No se trataba de eso, no era lo que le estábamos reclamando a la del Cavallino? Pues a falta de una taza, ¡toma dos, y bien llenas! Vamos, que me alegro de que por fin Domenicali y su equipo de estrategas hayan decidido comenzar a llenar el aire con aromas de pólvora, dejándose de hipócritas costumbres como la de recomendar a uno de sus pilotos que aplique el mapa de ahorro de gasolina.