sábado, 26 de septiembre de 2026

¡Liberad a George!


No sé si recordáis aquel peliculón de nuestra juventud temprana que se tituló ¡Liberad a Willy! (1993) porque Free Willy quedaba demasiado engorroso para los que, como Albertiño, consideran que el inglés es un tren que pasa una vez y no ha de volver.

No la vi en su momento, vaya por delante. Tardé mucho en hacerlo, básicamente porque antiguamente se estilaba publicar en la prensa recomendaciones con enjundia y no me tiraba nada eso de pasar el rato viendo a un chiquillo trabando amistad con una ballena asesina encerrada en un acuario y luchando por acabar con su encierro. Hoy, la verdad, me baño tranquilamente en el mar considerando, quizás erróneamente, que Gladis y sus hermanas tendrán en cuenta mis delicadas ilustraciones sobre cetáceos, que hice para el Arrantzaleen Museoa de Bermeo, y aquel gesto de buena voluntad que tuve con Willy años después, quien a la postre nunca dejó de llamarse Keiko y, antes de ser devuelta al océano, pasó más de dos décadas cautiva para entretenimiento del público.

Con Russell me pasa mucho de esto. El Gran Premio de Azerbaiyán todo han sido promesas hasta que se le veían las orejas al lobo. Bakú es Bakú y siempre será Bakú, de manera que la cosa se ha mostrado tristona hasta la aventura de Colapinto y empeoraba notablemente después. ¿Qué decir de una prueba en la que los 15 que acababan lo han hecho en el mismo minuto?

Se mire como se mire, ocho giros en régimen de Safety Car son muchos para un espectáculo como el nuestro, pretendidamente la máxima expresión del automovilismo deportivo. Desde el accidente de Albon no levantábamos cabeza, y en el reinicio tras los intentos de reinicio por el abandono de Gasly y Colapinto, y luego Norris, el asunto no daba más de sí. 

Russell en punta, y con el largo de Piastri, Hadjar a cola de su compañero Verstappen en la cita de su retorno. Leclerc, muy descafeinado para mi gusto, ocupando la cuarta plaza... Y así hasta el final, y gracias a Antonelli por intentar despertar a Hamilton birlando al británico la quinta posición, que ni por esas.

Faltaban en el circuito pancartas pidiendo la libertad de George —liberadlo, coño ya!—, aunque entiendo que habría resultado poco creíble. Dicen que el campeonato sigue vivo pero no sé yo si nos la están intentando meter doblada.

Os leo.

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