domingo, 14 de noviembre de 2010

Fair Play [Abu Dhabi]


Llevo tres temporadas consecutivas que siento que cuando ha terminado todo me han tomado el pelo. Salvo a Kimi en su título de 2007 porque lo suyo fue merecido y se resolvió limpio, a pesar de la evidencia de que el por entonces mi Felipe se portó como un perfecto gentleman cediendo su chance para favorecer a quien realmente se merecía el premio.

2008 me resultó lamentable porque tuve la intuición de que había ganado el menos malo, y 2009 me molestó por cómo resolvió Brawn la amenaza Barrichello… 2010 ha sido un más de lo mismo que no me ha hecho puñetera gracia.

Esto va así


Buscábamos la belleza, ¿recordáis?, porque es la única protesta que merece la pena…

Hablaré de la carrera más tarde, si me lo permitís, porque ahora se trata de convenceros para que alcemos juntos nuestras respectivas copas llenas de vino o licor, o leche o lo que os dé la gana, para arropar con nuestros gritos al tipo que se merecía este campeonato y lo ha perdido porque su escudería ha caído en la emboscada de sus propios nervios.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Un buen bistec


Luis Raimundo (Haciendo Click), traía no hace mucho hasta este humilde lugar los ecos de un cuento escrito por Jack London cuyo título he tomado prestado para esta entrada. No voy a despedazarlo como no lo hizo él, porque su lectura es de las que merecen la pena, aunque sí voy a describir sucintamente que su argumento trata de un boxeador a quien no le ha sonreído la vida, Tom King, que tiene que aceptar un último combate que sabe que va a perder, porque sencillamente tiene hambre en un mundo, el suyo, apremiado por el hambre.

Esta noche de sábado en que la densidad del aire que nos rodea casi se mastica ante lo que puede traernos un mañana que se celebra en uno de los múltiples culos del mundo a los que nos tiene tan acostumbrados Ecclestone, me apetece hablar de Mark Webber y de las posibles sensaciones que le estarán atenazando a estas horas, porque lo que ha hecho Red Bull con él no tiene nombre por mucho que la banda de impresentables que anidan en la escudería austriaca se empeñen en que veamos lo que está sucediendo de otra manera.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Bisoñez


Contrariamente a la sensación que atenaza a prensa y aficionados al respecto de que parece que casi todo el pescado está vendido, la cita de Abu Dhabi se presenta repleta de interrogantes que no atañen sólo a los tres sastres que aún quedan en pie con las tijeras en la mano, ni a sus respectivas escuderías.

Por ahí queda el asunto del segundo puesto en la tabla de constructores, por ejemplo, en manos todavía de McLaren aunque con posibilidades reales de que Ferrari se pueda hacer con él, y el clavo ardiendo al que debe agarrarse Hamilton si pretende rubricar con broche de oro una temporada que de momento parece habérsele escapado como arena entre los dedos.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

¡Vettel, Vettel, Vettel!


La calidad de Sebastian es incuestionable. Cualquiera con dos dedos de frente debe aceptar como bueno que el chaval está llamado a ser uno de los grandes, quizá de los más grandes dada su indiscutible precocidad… si le dejan, porque sin querer o queriendo, su trayectoria me recuerda a la de Lewis Hamilton, por deslumbrante, por encorsetada y también por precipitada.

El británico y el alemán, queramos o no, no son ases como los de antes ni se pueden vender como tales porque ambos pertenecen a parroquias muy cerradas, y tal y como están las cosas, incluso resulta complicado verles lejos de ellas. En McLaren y Red Bull (la Toro Rosso de 2008 era también Red Bull) cumpliendo cadena perpetua, lo que supone un handicap para sus respectivas carreras si es que sus proyecciones profesionales interesaran realmente a los que manejan los hilos que hoy por hoy los mantienen en pie.

martes, 9 de noviembre de 2010

Configuración de lluvia


En las dos temporadas y media que lleva abierto este blog, ocurre que al final del campeonato me importan menos las circunstancias y los hechos acaecidos durante el transcurso de las carreras, y la vista, diría que sin querer, se me va hacia el comportamiento de los pilotos y sus máquinas, como si el largo proceso de destilación acaecido durante la sesión se hubiera completado y sólo quedara sitio para valorar esencias, aromas, matices.

El domingo tuve conciencia de la prueba celebrada en Interlagos a partir de la vuelta cuarenta. Lo ocurrido en la caótica calificación del sábado y el comienzo mismo de la carrera no tenían demasiada importancia a esas alturas, y el perfilado final tampoco, para qué vamos a engañarnos, sino fuera porque a pesar de los numerosos palos de ciego conque la prensa generalista y aún especializada se despacha levantando pantallas de humo, nuestro Alonso ha afirmado siempre que los Red Bull iban bien en cualquier trazado.

La sonrisa austriaca [Brasil]


Confieso que no entiendo tanta alegría como mostraba Red Bull el pasado domingo en Brasil, lo que me lleva a pensar que debo comenzar a reconsiderar mis apreciaciones personales acerca del sentido del humor centroeuropeo, porque a lo peor van por ahí los tiros y me vendría bien un reciclado.

Es cierto e indiscutible que la austriaca amarraba definitivamente el título de constructores, pero también lo es que lo ha hecho jugando a una ruleta rusa que por mucho que se empeñen algunos en vender como buena estrategia, no deja de sonar a gilipollez como la copa de un pino, toda vez que anteayer, además del título de marcas, la escuadra de Milton Keynes podría haberse asegurado el de pilotos a poco que desde hace un puñado de carreras hubiera prevalecido la lógica y la razón deportiva en el seno de la escudería que dirige Horner.

viernes, 5 de noviembre de 2010

You are nothing


La anécdota que da pie a esta entrada es antigua, no así el tipo que me la contó, con quien por cierto he hablado este mismo mediodía, armados ambos con la misma ilusión que teníamos cuando nos conocimos hace 19 años, que se dice pronto, como si siguiéramos siendo dos puñeteros críos a los que el tiempo apenas ha hecho mella, y eso a pesar de que en nuestras respectivas historias recientes el muy cabrón se ha tomado la licencia de tratarnos con algún exceso de crueldad que otro.

Mi amigo trabajó durante una etapa de su vida para una conocida multinacional británica, y solíamos charlar por teléfono a menudo. En una de aquellas interminables conversaciones me contó cómo a los recién incorporados al departamento de ventas se les dejaba hacer durante un tiempo prudencial hasta que se envalentonaban con los logros cosechados, fueran estos muchos o pocos, y que cuando la confianza había hecho mella en ellos, venía Paco con la rebaja en formato reunión al máximo nivel donde se les escupía a la cara las mejores estadísticas de los mejores comerciales para ponerles en su sitio y recordarles el ingente trabajo que aún les quedaba por delante, y la cantidad de esfuerzo que debían realizar si querían ser considerados realmente en la empresa… Aquel día era el día en que la más cruda realidad desalojaba definitivamente cualquier euforia, el día en que tocaba pisar el duro suelo con los pies.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Un tal M.C.


Al parecer, un tal M.C. la ha liado parda a cuenta de un artículo de opinión que ha publicado recientemente en el periódico deportivo que se supone dirige. Como no leo MARCA ni así me maten, obviamente no me he enterado de la hazaña del ínclito cuyo nombre real ocultan tan enigmáticas iniciales, salvo por los ecos que ha originado su gesta en lugares infinitamente más saludables que su diario.

He pillado el asunto algo tarde, aunque en el fondo la actitud del tal M.C. no me sorprende en absoluto pues es un claro síntoma de lo sencillo que es hacer periodismo deportivo o cualquier otra cosa en nuestros días, cuando la sustancia llega mascada, claro está; y también de lo fácil que resulta tomar cualquier puerta falsa en aras de crear noticias de la nada para ocultar las enormes carencias de una prensa a la que esto de la F1 le sigue viniendo demasiado grande por mucho que sus más dignos representantes se empeñen en que miremos para otro lado por si por un casual no nos damos cuenta de su pobreza.

martes, 2 de noviembre de 2010

La red de redes


No me he olvidado de vosotros. Siendo sincero ni quiero ni puedo hacerlo, y siendo de Portugalete eso significa, ni más ni menos, que si Dios no lo remedia vais a tener que aguantarme todavía un buen rato, porque entre otras cosas, mi buen Nano va a sentenciar el mundial de este año en Interlagos, y aunque todavía no tengo ni repajolera idea de qué demonios se hablará la temporada que viene, intuyo que habrá que echar una mano desde esta pequeña trinchera en retaguardia, porque nuestra vanguardia anda demasiado perdida buscando un alimento que cada día que pasa escasea más y más.

Esta noche, por ejemplo, me la tenía prometida a invertirla en recuperar el tiempo muerto pasado entre mi última entrada editada en modo delay y este fugaz presente que se me escapa entre los dedos por mucho que intente atraparlo.