No corren buenos tiempos ni para un crío que rebosa ilusión ante una noche realmente mágica, ni para ejercer de adulto que pide a la vida poder disfrutarla en paz, pero hay que seguir, toca seguir, si no por uno mismo sí por los que creyeron en ti y, obviamente, por los poquitos que con suerte aún siguen haciéndolo.
Tampoco es que tuviera previsto iniciar el año desde boxes, esperando pacientemente a que pase este brote de gripe que me tiene bien jodido, cuya cepa no estaba contemplada en la vacuna que me puse en noviembre, pero había que seguir, venía diciendo, tocaba seguir, si no por lograr la victoria sí por tocar las avellanitas en pista a tantos como siguen pensando que las proteínas que nos proporciona Liberty Media son maná del bueno...
Me pregunta Álex si somos reos del infierno los que pensamos que mejor guardar 2025 en una cajita cuya llave tiraremos luego al mar, y le contesto que tengo mano con los Magos y sé de buena tinta que nos libraremos del carbón los valientes que nos atrevimos a decir lo que la turba cobarde no se arriesga ni siquiera a insinuar.
Es noche de Reyes y no existe un momento más bonito que éste, sobre todo si eres un retaco o no hay cerca (o lejos) un hijo de puta imponiendo su estúpida concepción de lo que debe ser luz y oscuridad. Pero hay que seguir, toca seguir, resulta irrenunciable seguir, ya que la magia no se hace sola y, como le dije a mi propio hijo cuando interpretamos juntos a los Hechiceros de Oriente siendo él un zagalillo que apenas levantaba unos escasos palmos del suelo: donde Sus Majestades no llegan tendremos que llegar nosotros.
Dejo de daros la turrada. Sed felices hoy también, pues al final de cualquier camino siempre hay premio. Álex y yo os lo deseamos...
Os leo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario