martes, 20 de enero de 2026

Pisando huevos


Estamos en esa estancia vacía en que Rayo McQueen o Ayrton Senna, un decir, sacarían astillas de estos monoplazas que lucharán por el campeonato 2026, y sólo me cabe decir que cuidadín con lo que pedimos, no sea que tanto Rayo como Ayrton nos manden de la misma a tomar por el flete.

Michael Schumacher, para mi gusto más espeso que Rayo y más entero que Ayrton, abandonó Ferrari al finalizar 2006 pero volvió en 2010 vestido de plata y gris, integrado en el proyecto Mercedes AMG y compartiendo colores con Nico Rosberg, desconozco si lo recordáis. 

Pues bien, el anterior heptacampeón previo a la etapa dominatrix impuesta por Brackley y Hamilton a partir de 2014, acabó hasta la mismísima polla del nuevo modelo aventado por los equipos, la FIA y la FOM de Bernie, y antes de retirarse definitivamente a finales de 2012, nos dejó una bonita perla en Bahrein de aquel año al que nos estamos refiriendo: «Solo digo que los neumáticos tienen demasiado efecto en el monoplaza, porque son tan flojos y especiales que no permiten exprimir el coche hasta el límite. Parece que conduzcamos pisando huevos y no quiero presionar demasiado las gomas. De lo contrario, te excedes y no vas a ninguna parte...»

Ya es malo que no puedas llevar al límite el monoplaza, aunque parece bastante peor que un individuo como Schumacher se viera obligado a claudicar de aquella manera ante un estado de cosas que no tenía (entonces) vuelta atrás, cuadro que, por cierto, no ha hecho sino empeorar con más y más restricciones, como mencionábamos de pasada anteayer [Papel couché].

El Kaiser no había olvidado conducir al máximo nivel entre 2010 y 2012, aunque el entorno deportivo había cambiado tanto que le impedía ejercer bien su trabajo, y disfrutarlo, claro. 

Así que no, ni McQueen ni Senna tendrían por qué hacerlo mejor que cualquier integrante de la actual parrilla, ni, por supuesto, sacarían astillas a los monoplazas que veremos en breve. Los méritos de ambos son grandes, al igual que los del alemán, pero esta Fórmula 1 es lo suficientemente diferente a la de otras épocas, que, como insinuaba al inicio, lo más seguro es que declinarían la invitación o nos dieran con la puerta en las narices por tratar de establecer comparaciones donde no se puede ni se deben hacer.

Os leo.

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