lunes, 5 de enero de 2026

No en Twitter


El mes de enero avanza... eso, avanza.

A ver, la contribución de hoy, más que un texto sobre automovilismo, o sobre la vida, como me dicen algunos, es un breve recordatorio de que pasaré a la Historia pero no por inmolarme o dar la batalla cultureta en Twitter, red social que abandoné hace algo más de un año, y con bastantes buenos resultados para mi salud mental, añado.

A partir de este pasado verano, y en contadas ocasiones, la verdad, aparco mi desigual combate con el tipo de la imagen de encabezamiento y comparto allí las entradas que publico en Nürbu, básicamente para que no se descuelguen demasiado los que siguen agradeciendo mis letras pero todavía piensan que Twitter continúa siendo necesario como lo era hace algunos años.

Desde luego hay más vida lejos del cementerio donde yace el pajarito que una vez quisimos todos, ¡ejem, ejem!, por descontado de la que había antaño, y aún más aún de la que promete el tipejo de arriba, que la lió en tiempos recientes por sus propios intereses, seguramente la sigue liando, y, sin duda, volverá a liárosla sin que os deis cuenta, pues no sabe ir a cara descubierta.

Es obvio que ya no me afectan gravemente sus tejemanejes, pero el aludido continúa modificando su algoritmo y las cosas se me ponen cada vez más difíciles: poca o nula repercusión, seguidores que desaparecen, gente a la que seguía que he dejado de seguir sin venir a cuento, etcétera. Esta batalla la va a ganar el sudafricano aunque tampoco es que importe demasiado. Mantendré el tipo mientras me sea posible, luego... luego siempre os quedará El Infierno Verde.

Y eso, que os leo.

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