Habida cuenta de cómo anda de ruidoso el patio, nadie diría que no estamos leyendo la actualidad como leen el levantamiento de un edificio diferentes grupos de jubilados que no tienen otro quehacer que vigilar el avance de una obra que, en términos generales, y netos, deberá estar lista para el fin de semana del próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, para más bemoles entre tanta testosterona y sacada varonil de pecho.
Yo diría que cumpliremos plazos, vaya por delante.
Me convertí en jubileta el pasado diciembre de 2025 y convivo con otros de mi cuerda que vienen de la navegación pesquera y mercantil, la construcción y otras áreas menores, de manera que puedo decir con sustansia que entiendo algo de esa necesidad que sienten algunos por empezar la casa por el tejado, un decir.
¿Los motores aún están verdes?, ¿la aerodinámica también?, ¿no damos el peso mínimo? Bueno, es lo normal cuando queda todavía un mes y medio de faena para que todo esté listo y en orden de revista. Y también es normal que los asaltacunas saquen provecho de este escenario plagado de incertidumbre, con tal de ganar seguidores en redes sociales o auparse como gurús de cabecera entre los más chiquillos o menos avisados.
Bien es verdad que nos falta alguien sensato y dotado del sagrado Criterio de Autoridad que afirme rotundamente que la Normativa 26 supone una mierda pinchada en un palo. Y, aunque todo llegará, tampoco está mal que nos entretengamos con los que apoyan la fábula del ¡no llegamos! detrás de una valla amarilla y con el palillo en la boca, esperando la hora de tomar el carajillo con sus congéneres, para dirimir durante el vermut o el chato quién lleva la razón.
Egos, me han dicho, sé de buena tinta, mejor esperamos a ver cómo queda la cosa cuando el semáforo se apague en Melbourne...
Os leo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario