Que no se me altere nadie, pero estando el periodismo como está, en todos los órdenes de su actividad, parece un poco negligente hacer caso de todo lo que se dice sobre Fernando.
Hombre, alguien acertará, lo doy por descontado. En lo tocante al #14 de Aston Martin, es tan amplia la panoplia de alternativas para este 2026 que seguro habrá quien cante ¡bingo! o ¡ya lo dije! en cuanto nos despistemos un poco. Tampoco es algo de lo que extrañarse. El juego periodístico actual consiste precisamente en cubrir la mayor cantidad de variables posible, con la intención de gritar victoria en cuanto salte la liebre, y de aquí el abuso de los modos condicionales en la casi totalidad del material que sale publicado en medios, independientemente de que estos sean más o menos serios, más o menos profesionales, o más o menos free lance o amateurs.
Dicho esto, soy de la opinión de que mejor armarse de paciencia y esperar acontecimientos. Honda debe acertar, la FIA debe zanjar el debate abierto por los listillos de la clase con el temita de los propulsores, obviamente Adrian también debe acertar con el chasis y la aerodinámica, y luego quedará que la de Silverstone se ponga definitivamente las pilas y comience a comportarse como un equipo de élite en paradas y estrategias, y no como una banda de bisoños que juegan en una liga que les viene grande y donde suelen darles hasta en el cielo del paladar.
Confío plenamente en el Nano, no vayáis a pensar, pero el asturiano depende de un montón de circunstancias ajenas a él que resultaría necio menospreciar...
Si todo va bien, incluso si no está fetén al 100%, el mejor piloto de las dos últimas décadas y media sabrá poner ese puntito que falta o incluso las décimas necesarias para sobresalir.
Sí, es una lástima que todavía quede quien que no sepa verlo, pero a la hora de las estimaciones nos haríamos un flaco favor haciéndoles caso, como haciéndoselo a los numerosos que insisten en fabular sobre las posibilidades de nuestro bicampeón (bi-campeón) con tal de satisfacer sus sueños húmedos y narrar de primera mano la conquista de la trigésimo tercera o el añorado tercer entorchado en F1, emulando así al bueno de Wilson Fittipaldi contando en directo cómo su hijo Emerson se coronaba por primera vez como el más grande de la temporada en Monza 1972 [In memóriam, Wilson Fittipaldi «Barao» (18-03-2013)]
Si no fuera porque pocos recuerdan a Wilson senior y menos entienden que esto va del pulso que animaba a Hachiko a esperar a su amo fallecido en la estación de Shibuya, tragaría complaciente con la mayoría de tonterías que se están escribiendo. Pero somos adultos, o se supone que lo somos, y lo mejor es esperar a ver por dónde nos sale el sol, y si amanece radiante, entonces sí, a fuego con nuestro poet maudit, con Nürbu en primera línea porque no hay placer más grande para un español que orinar mirando hacia Inglaterra.
Os leo.

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