viernes, 6 de septiembre de 2019

La escolástica


Este fin de semana Maranello tiene una dura reválida por delante porque, entre pitos y flautas, son ocho años (con posibilidad de convertirse en nueve) los que lleva la rossa sin comerse un colín en casa.

Monza es muy especial para La Scuderia, no hace falta ni decirlo. El acervo popular ha asimilado que el Templo de la velocidad es sinónimo de Ferrari y sobre su asfalto no caben medias tintas: o se vence sin paliativos o cualquier otra cosa será considerada derrota, como tuvo a bien recordarnos el señor Toto Wolff en la edición 2018 del Gran Premio de Italia, cuando mandó a sus hombres hacer una vuelta de honor para saludar a «sus amigos italianos», esos rivales que le quitan el sueño, o eso dice, y por supuesto, sus seguidores.

Ofensitas flanderianas gratuitas y bobaliconas aparte, lo que menos le conviene a Ferrari ahora es creerse su propia película. Hace doce meses, precisamente en la antesala de Monza, se filtraba que Charles Leclerc podría convertirse en compañero de Sebastian Vettel sustituyendo a Kimi Raikkonen para la temporada siguiente, circunstancia que se concretó días después [Oficial: Charles Leclerc, piloto oficial de Ferrari en 2019], pero con Iceman en Alfa Romeo, el monegasco en la oficial, y Maurizio Arrivabene fuera de la estructura, la de Il Cavallino Rampante está bastante peor que entonces.

A la salida del Gran Premio de Bélgica de 2018, Ferrari se mantenía a cola de Mercedes AMG por tan sólo 15 puntos mientras que el tetracampeón perseguía a Hamilton desde la segunda posición de la tabla de Pilotos con una desventaja de 17. A día de hoy, la italiana está a 145 de su rival en el Mundial de Marcas, y el astro alemán es cuarto en el de Conductores con 99 de saldo negativo con respecto al vigente Campeón del Mundo. Sin duda, no es una situación como para tirar cohetes.

No me quita el sueño lo que pueda suceder este domingo, bien estará si se rompe el periodo de sequía, lo que me preocupa es que Ferrari esté intentando salvar la cara de una pésima campaña buscando la victoria en Monza de Sebastian Vettel, of course!, porque este mismo pecado ya nos ha pasado suficiente factura.

Os leo.

2 comentarios:

Elín Fernández dijo...

Buenos días, José
Es simple, el que sea más rápido todo el fin de semana, debe ser el que la estrategia empuje por la victoria. Así sucedió en Spa y ya vimos el resultado.

tita hellen dijo...

Si pensamos en perspectiva, es un poco terrible ver como una escudería con tanto renombre está dejando que se arruine su historia, entrando en un terreno templado y sin sorpresas por fallos enormes en estrategias y fallos ingenieros bastante irrisorios. Y si no es así, al menos sí da esa sensación de absoluta tibiez ante todo.