domingo, 8 de septiembre de 2019

Uno di noi


Vengo de un mundo muy diferente a éste y quizás por eso, en vez de echar el ratito sobre Charles Leclerc mientras me tomo dos dedos del Macallan que me regalaron Miguel y Daniel por mi cumpleaños, prefiero dejar al monegasco para otro momento y centrarme en Sebastian Vettel, no para machacarlo, que a lo peor se lo merece, sino para agracederle los santos cojones que ha mostrado terminando una prueba que se le ha atragantado.

Muchas veces hemos hablado de pundonor en Nürbu, seguramente porque he practicado deporte y sé que es eso de tener un mal día y cómo tira entonces la posibilidad de retirarse por no pasar el mal trago de llegar a meta cuando no quedan ni jueces con el cronómetro en la mano. Hay que estar muy bien hecho para aceptar ese calvario.

Entendedme, no me he enamorado de Vettel ni seguramente lo haga en mi puñetera vida. No es mi tipo y seguiré zurrándole, pero hoy no porque lo que ha hecho en Italia está al alcance de muy pocos. No cuenta como un campeonato ni dos, ni tres ni cuatro, ni siquiera para una reconciliación, pero hablando de deporte lo mismo me valen los que luchan hasta el último centímetro que los que no claudican ni en el peor de los escenarios.

Sebastian podía haber avisado por radio de un pinchazo lento, una falta de potencia o un problema hidráulico o con las levas del cambio, pero ha elegido seguir, terminar con vuelta perdida y a un mundo de su compañero, nada menos que en Monza. Recuerdo a Gabriela Andersen llegando descoyuntada a la meta con la idea fija de terminar como fuese, a Éric Moussambani medio ahogándose mientras los 100 metros libres se convertían en 100 kilómetros de supervivencia en crudo, a Nico Rosberg solicitando que Mercedes AMG le dejase terminar el Gran Premio de Abu Dhabi...

Vettel no está pasando un gran momento. He pedido desde este blog que le quiten el revólver o las balas, que se venga a Gorliz.

No me gusta verle así. Por mucho que sorprenda a algunos no disfruto viéndole tan perdido y tan solo, ni observando cómo se le abre en canal en público. No lo merece por mucho que cobre en un año lo que no vereremos junto en nuestras vidas. Esta tarde nos ha regalado un episodio único y no quiero que se lo lleve el viento. El pundonor de un deportista de élite es algo que respetaré siempre, máxime cuando es tan fácil renunciar a los feos y tan complicado aceptar que el destino es el más grande hijodeputa que ha parido madre.

Os leo.

4 comentarios:

Unknown dijo...

Y que iba a hacer?
Si abandona con un Ferrari en buen estado en Monza, ya puede salir por patas de Italia!!!

Anónimo dijo...

Y una mierda.

Al único que voy a arropar con la mantita es a ese que en 2016 salió caminando de una celda de seguridad sin halo, con el brazo en alto.

Dos costillas rotas, pulmón colapsado. Y quería subirse al coche el próximo GP.

Pelotas. A ese lo puedes electrocutar, joder en los despachos, tocarle las presiones, apalear, incluso darle la espalda. Pero ten por seguro una cosa, volverá a por tí.

Anónimo dijo...

Su coche estaba dañado tanto en el fondo plano como en la dirección. La prueba la tienes en que cambió a gomas nuevas buscando el punto extra y sus tiempos fueron mediocres. En Ferrari ya desde el sábado lo han dejado más solo que la una. Yo no me habría quedado en pista para ser doblado por mi compañero, me habría retirado antes como tantos otros.

Flechiè dijo...

EL POLLO DE SEBASTIAN
Que conste que a mí tampoco me gusta hacer leña del àrbol caído , y ahora que està en su peor momento no me llama el seguir machacàndolo sin compasión .
Pero tampoco me apetece mucho lo de disfrazarlo con supuestos valores olímpicos ni siquiera deportivos por no bajar el pie y abandonar en Monza , en la carrera de casa de Ferrari , delante de los tifosi .
Porque no nos engañemos , el individuo sigue siendo el mismo .El mismo que viste y calza . El mismo que hizo lo que hizo con Webber ayudado por la cuadrilla de truhanes de Milton Keynes .
O el que se lió a insultar a todo el que pasaba por allí en Mèxico por no saber aceptar una derrota .
El mismo de la macarrada de Bakú . O el del show de los numeritos en Canadà .
Tendrían que cambiar mucho las cosas para reconocerle a Vettel valores deportivos heroicos
Si se pasase cuatro añitos sufriendo con un tractor similar al McLaren Honda de Alonso , doblado casi cada carrera , apenas con opción a puntuar , y que luego le pidiese perdón a Mark por todas sus tropelías , y de paso que devolviese el título que robaron en 2012 , entonces quizà entonces me lo pensaría .
Si no , me temo que cada uno recoge lo que siembra
Le leo maestro