lunes, 5 de noviembre de 2018

La bandera de Hamilton


Los brasas han entrado en modo trance y en redes sociales empiezan a mostrarse más pesados con el quinto de Hamilton que los alonsistas con cualquiera de sus numerosas heridas abiertas, que ya se las daba yo a ellos, para que supieran bien, lo que duelen 12 años repitiendo los resultados de 2016.

Nico lloraba en la rueda de prensa de Abu Dhabi porque sabía perfectamente que había hecho historia y no lo iba a poder repetir. Con Lewis al lado no. Con el de Tewin como compañero puedes romper el guión una vez pero no vas a tener más oportunidades de hacerlo porque él es Gran Bretaña y da lo mismo que seas unionista de Irlanda del Norte, secesionista en Irlanda del Norte, escocés de UK en Escocia o escocés a secas, galés de Gales o inglés de Inglaterra, que todo Dios va a piñón con su héroe. De la commonwealth ni hablamos.

Me contaba mi colega Edorta que en Belfast era un descojono cuando Coulthard luchaba contra Schumacher. Todo se paraba a la hora de comer para poder jalear en los pubs a David. Daban igual las tendencias políticas: con el de Twynholm se iba a muerte porque era uno de los nuestros, de los suyos, se entiende.

Expuestos los antecedentes creo que ya va siendo hora de apuntar a cierto sector de nuestra afición que no caga con lo de Hamilton porque ha superado (sic) a un españolito que es seguidor del Real Madrid, se siente orgulloso de pertenecer a este país y se envuelve con su bandera porque, en el fondo, con sus más y su menos, en el trapo de los demonios cabemos todos.

Soy rojeras y republicanote, y lo he dejado escrito incluso recordando aquí mismo cuando mataban a cercanos, a servidores de lo público, políticos, periodistas o gente que pasaba por allí; o cuando algún bombazo me ha levantado de la cama. Hay que haberlo vivido para saber que no merece la pena jugar a ciertos juegos...

En fin, ni me voy a ocultar ni quiero hacerlo. Confieso que estoy hasta los cojones de tanta mierda como nos rodea, pero dado que el sector de antes sigue erre que erre emboscado en el ñuísmo más perverso e idiota, quiero dedicar esta entrada a mis amigos catalanes —obviar los lazos, las aspiraciones y el corazoncito, no va de eso—, porque empiezan a sobrar las imposturas. Alonso les cae mayoritariamente como el puto culo y no lo van a superar jamás porque representa lo que en el Reino Unido continúan dando como natural.

Iba a preguntar si somos gilipollas o qué, pero me sé la respuesta. Mientras en el ULSTER se idolatraba a un escocés y se adora a Hamilton en la actualidad, en nuestro pequeño país, los ámbitos más patanegra de la información siguen sin perdonar que Alonso no pertenezca a lo que se denomina la escuela catalana de pilotos, por ejemplo, y lisa y llanamente se es del británico por no ser del asturiano. Total, que Lewis tiene prensa aliada y bandera, y a Fernando se le corre a gorrazos constantemente sin que se pueda recurrir a la lógica porque todo resulta muy espurio e irracional.

Os leo.

5 comentarios:

Antonio L. dijo...

España o lo que cada uno quiera interpretar es el lugar físico donde todos vivimos juntos nos guste más o nos guste menos. Yo no sé si dentro de cinco, diez, veinte o cien años seguiremos igual o cada uno por su lado, pero es cierto que aquellos que no se sienten representados por una bandera común tienden a ir en contra de los que la representan (yo en particular me siento unido al resto de personas que habitan esta piel de toro).

Si a lo anterior unimos la envidia que es en mi opinión el deporte "number one" de cualquier casa, calle, ciudad, provincia, comunidad autónoma, territorio, nacionalidad o como cada uno quiera definir el lugar donde vive pues así nos va a la hora de identificarnos con los grandes deportistas que han nacido en un país que es España.

Ay........ si en vez de escuchar tantas mentiras de los que no pueden o quieren decir la verdad de los asuntos que nos afectan a diario, pensáramos un poquito en lo que realmente es importante en nuestras vidas, quizás aprenderíamos a valorar a esas personas que por sus actos van por el mundo engrandeciendo el lugar en donde todos vivimos independientemente de colores, ideologías o lo que sea.

Un alonsista.

Anónimo dijo...

Se ha comentado en el blog y es claro que a muchos periodistas catalanes no les gusta Alonso y si le alaban es con la boca chica. Lo del tío de El País es para hacerselo mirar. Villadelprat pierde mucho aceite con Hamilton y en Twitter está el grupito de #juntaletras que solo ven pajas en el ojo de Alonso pero con el inglés tragan culebras por llevar la contraria. El especialista Durán es patológico, Fabregas cuando escribe en Red Bull porque en Movistar baja el tono. Es muy valiente tu texto y pienso como tu, sobran las imposturas. Nano no ha hecho amigos en Cataluña y lo han cobrado con creces, pero es un grande y no les arriendo la ganancia a los que han preferido bajarse los pantalones con Hamilton. La historia terminará siendo justa.

Te leo.

Unknown dijo...

Hobre citar a Raimon Duran y a Villadelprat (que es más british que el roast beef) como exponentes del periodismo catalán me parece generoso.
Hablemos de Blancafort, Merlos, Castellà…
Alonso se crió deportivamente en Girona entre catalanes y gracias a la familia Marcó es, en parte, quien es.
En esa época hablaba catalán en la intimidad ;-p
Otra cosa es que, como se dice más arriba, en España nos guste más "lo de fuera" y que la envidia es el deporte nacional.
En otras épocas se odiaba/admiraba a Schumacher a partes iguales.
Y con Alonso, Hamilton y Vettel pasa igual. Los únicos que se salvan son Raikkonen al que todos queremos y Magnussen al que todos odiamos.
Pero vaya, creo que es un tema general de los habitantes de la Península y no exclusivo de los catalanes.
Todo ello vaya sin acritud, eh!
Un saludo cordial

Jose Tellaetxe Isusi [Orroe] dijo...

Muy buenos días ;)

Antonio ;) Con tu permiso, comandante, diré que lo de «la envidia como deporte nacional» ya está muy manido.

Aquí hay una corriente de información muy permeada por los medios ingleses que insiste en mantener su «elitismo» —lo menciono en el texto refiriéndome a los «patanegras»— sacrificando el análisis y muchas veces el criterio. En esencia estamos ante un fenómeno muy similar a la envidia, aunque en este caso concreto adopta un perfil interesado que me fastidia especialmente porque noto intención, mucha para ser exactos ;)

Anónimo ;) Desgraciadamente llevas razón aunque aprovechando esta contestación, me gustaría matizar que «el otro bando» tampoco se ha quedado manco con Jaime Alguersuari, Oriol Serviá o Dani Juncadella, por citar unos ejemplos a los que he defendido en este blog.

Las polarizaciones son malas por definición. No tengo tan claro que la historia haga justicia a Fernando, pero en todo caso, reitero lo que acabo de decirle a Antonio: se puede evitar ser crítico, se puede sacrificar el criterio, lo que no se puede hacer es negar la realidad, y mucho menos por vender más clics o fidelizar a un tipo determinado de aficionado que sigue pensando que la Fórmula 1 debe ser elitista y exclusiva cuando los nuevos patrones pretenden todo lo contrario ;)

Unknown ;) Casi puedo poner voz a tus palabras XDD

Sin duda no hay acritud en tus amables palabras y te agradezco las puntualizaciones, aunque por la parte que me toca vuelvo a decir lo que al principio: «la envidia como deporte nacional» está muy manido como concepto.

En cuanto a la intervención de Gení en la trayectoria de Alonso, como por otro lado la de Adrián o el propio Flavio, nos devuelven a la pregunta de si fue antes el huevo o la gallina. Honestamente pienso que Fernando habría llegado al mismo sitio aunque por otros caminos porque siempre ha sido un fuera de serie que nadie con dos dedos de frente habría dejado escapar. Eran otros tiempos, bien lo sabes, y la carrera profesional de cualquier piloto no se trazaba con escuadra y cartabón como ahora. Había más oportunidades y ése quizás sea el problema de nuestra Fórmula 1: la escasez de posibilidades para auténticos valores que dependen más que nunca, de lo que deciden por ellos.

Y por no enredarme más también repito lo de antes: la Fórmula 1 ha dejado de ser elitista y el periodismo catalán —como generalidad, que siempre hay excepciones, como bien mencionas— demasiadas veces parece no querer darse cuenta de que tiene más responsabilidad en este cambio de registro. Tiene mayor tradición y, seamos sinceros, la prensa británica ya no es lo que era cuando Javier o Carlos, por ejemplo, buscaban allí el nutriente de sus magníficos análisis y artículos ;)

Un abrazo a todos ;)

Jose

Cao Wen dijo...

Hamilton fiel a su estilo: “No pienso dejar ganar a Valtteri si puedo hacerlo yo”

Pero al revés sí; "hay que ser respetuoso con las órdenes de equipo".

Me encanta la elegante respuesta de Bottas: “Definitivamente, no quiero una victoria si es regalada, quiero ganar por méritos propios".

Le pinta la cara.