lunes, 30 de enero de 2017

¡Coño!


La victoria de Roger Federer sobre Rafa Nadal en el Open de Australia puso de relieve lo fácil que nos vendemos a los héroes cuando nos convencen de sus heroicidades, independientemente de su nacionalidad y de si es el nuestro o el otro.

Casi de manera inmediata surgía en los corrillos de las redes sociales la inevitable comparación entre la actitud de respeto mostrada por la afición a la Fórmula 1 ante el tenista suizo y la que dispensa habitualmente a otros pilotos (sic).

Obviamente la frase quedaba incompleta, debería haber terminado así: «a otros pilotos que se enfrentan a Fernando Alonso, como Vettel o Hamilton», lo que llevaría a uno de esos debates interminables en los que es mejor no meterse. Primero de todo porque la fiesta va por barrios y los seguidores acérrimos de Lewis o Sebastian han dado generosas muestras de respeto hacia Heikki Kovalainen, Nico Rosberg, Mark Webber o Kimi Raikkonen. Y segundo, porque precisamente ellos han necesitado más que nadie la figura del asturiano para reivindicar a su respectivo paladín.

Pasando por alto que gracias a Dios el tenis parece un deporte infinitamente más limpio de impurezas que el nuestro —salvo que Rafa juegue el Roland Garros y tenga que aguantar al respetuoso público francés—, en la silla del árbitro no se sienta Charlie Whiting y las zapatillas y raquetas vienen a ser más o menos similares para los dos contrincantes, lo que permite disfrutar en pista de la igualdad de oportunidades que promete toda competición, ya sea Roger el oponente del manacorí o lo sean Andy, Grigor o Novak.

Reconozco que todo esto es un punto a favor del tenis. 

Ayer, por ejemplo, a Federer no lo levantó una grúa cuando se fue al suelo, ni la red era más alta para Nadal que para él. El árbitro no penalizó duramente al mallorquín mientras, ante una situación similar, al suizo le decía: «te lo paso, pero es la última vez»; y por si fuera poco, existe un ojo de halcón que se aplicó para definir si la bola había entrado o no, sin arbitrariedades...

Supongo que es jodido de asimilar para algunos, pero la Fórmula 1 no es un deporte limpio en el que todos juegan con las mismas oportunidades. No hablo de mismo coche, hablo de un reglamento que se aplique a todos por igual. Y esto nos pone en que hay pilotos casta que gozan de la parte ancha del embudo y otros a los que siempre les toca la estrecha, y, en consecuencia, se polarizan las cosas porque sobre el asfalto suceden acontecimientos que no son ni medio normales.

Y el caso es que esta casta que vengo diciendo, ha ganado 7 Mundiales en los últimos 10 años, y, lógicamente, o te vuelves ciego, sordo y mudo, y tragas lo que te echen con tal de que no te tilden de futbolero, o te plantas y aceptas que te van a partir la cara cuando dices ¡coño, coño, coño!, ¡nos están tomando el pelo con tanto héroe que siempre juega con ventaja!

Os leo.

8 comentarios:

Aficionando dijo...

Un país donde es insoportable la actitud del público en un partido de tenis es Argentina. Sólo hay que recordar los insultos, gritos y cánticos del público cuando España jugó una final de la Copa Davis allí. Confunden el culo con las témporas y creen estar en un campo de fútbol.

chema dijo...

Simplemente hay que ser elegantes en la vida, saber ganar, saber perder y reconocer los méritos de los campeones aunque no sean nuestros favoritos. Las excusas, malas compañeras de viaje y Rafa o Federer claros ejemplos de elegancia.

Cao Wen dijo...

"Coño", Jose, magnífica comparación; ¡estás que te sales!

El Abuelo dijo...

"No hay peor ciego que el que no quiere ver"

Si lo aplicamos a la F1, esta debe estar llena de tuertos, de ciegos..
O eso, o el resto vemos visiones, Tellaetxe.

Anónimo dijo...

Supongo que todo va en la perspectiva. Ganar o perder es lo de menos. Yo he visto hacer poles y vueltas de clasificación sin pole pero bestiales a Vettel que no le he visto hacer a nadie más. He visto a Lewis hacer adelantamientos apurando frenadas que si acaso Ricciardo o Alonso, pero poco más. He visto hacer carreras entre la montonera a Alonso y llevar el coche a su máximo posible que no le he visto hacer a nadie, 19 de 21 carreras (lo siento, pero Prost a su lado se queda pequeño). Todo el mundo en la F1 acepta que el "jugador" más completo es Alonso, que el más "espectacular" es Hamilton y que el más "velociraptor" a una vuelta o sin tráfico es Vettel. Como bien dices, cada piloto tiene lo suyo, pero las normas no son para todos igual. Tampoco creo que por ejemplo Vettel haya sido más favorecido que perjudicado por Charlie (de hecho perdió una carrera por ayudar a su compañero Webber en Hungría por pasarse en la distancia con una norma que como mucho hubiera supuesto un warning, por no hablar de su bajada de podio en Méjico, de su sanción en Hockenheim con Button o de las muchas sanciones que ha recibido por culpa del equipo...) Alonso tampoco se puede quejar, aunque al llevar más carreras que nadie ha sufrido cacicadas rastreras (aunque también le han beneficiado). A todos dan y a todos quitan y al final todo se iguala, como los árbitros. Está claro que con Hamilton es distinto y coincido en que ha sido el más favorecido de todos y como bien dices no es equiparable con el tenis. Creo que en la F1 dependes de un equipo y unos mecánicos que lo mismo hacen campeón a Nico que a Lewis. O de un mago diseñador que te dibuja un coche sobrevirador de la leche que hace lo que Vettel necesita y él responde, lo mismo que un Renault que junto al trabajo de las Michelin lo hacían intocable (claro que Alonso es el único que ha rendido siempre, salvo el año pasado).
Al final todo se reduce al reconocimiento y no al número de títulos. Hamilton no sabe perder,pero tanto Alonso como Vettel han felicitado a sus adversarios siempre en la derrota e incluso han tenido mensajes por radio en la victoria acordándose de Jules. Por eso cuando el alemán manda a la mierda a Charlie estoy con él (aunque merezca sanción), porque ese mismo tipo utilizó ese medio para rendir un homenaje a la familia de un pilotazo que por culpa de cuatro ignorantes que dirigen esto no estaba a su lado en esa carrera.

Tadeo dijo...

perdona anónimo, el sobrevirador es el piloto, no el coche

Anónimo dijo...

correcto Tadeo, a lo que yo me refiero es que no es lo mismo ser un piloto sobrevirador extremo como el alemán en un coche que te permite hacerlo gracias a una carga aerodinámica favorable y a un diseño que se adapta a tus mejores cualidades para ir rápido (frenada anticipada, deslizamiento de trasera y rotación bestial a fuerza de gas con total confianza en tirada recta), que ser un piloto que deba adaptarse al coche y tener que pilotar en función de su estructura, como lleva haciendo Alonso por ejemplo desde que dejó Renault y salvo el primer año de Ferrari. Hay coches y diseños que nacen subviradores y por mucha o menos ala,estás condenado a adaptarte, sobre todo en su trabajo con las gomas. De ahi la diferencia entre pilotos y en el caso del asturiano por ejemplo nadie te puede decir si es sobrevirador o subvirador (quizás un poco más) porque con la raqueta que le des (por seguir el hilo de la entrada) es capaz de ganar un partido. Maestros en todas las pistas como Alonso, Button o Ricciardo, contra maestros únicamente de pista rápida como Vettel o Hamilton. :)

Tadeo dijo...

vaya, nunca se me hubiera ocurrido