En épocas de estrechez informativa, cuando no hay mucha realidad a la que meter mano, las redes sociales se convierten en un hervidero de contradicciones, cuando no en un campo de batalla donde tienen lugar reñidos juegos florales que gana quien la suelta más gorda, como de costumbre.
Al grito de ¡menos twitter, más pelouse!, se nos viene a decir que es mejor un teléfono de los de antes del diluvio que un smartphone con todo tipo de aplicaciones, precisamente en el instante en que la Fórmula 1 ha descubierto que tiene que recuperar todo el tiempo que ha perdido dando la espalda a la modernidad.
Al grito de ¡menos twitter, más pelouse!, se nos viene a decir que es mejor un teléfono de los de antes del diluvio que un smartphone con todo tipo de aplicaciones, precisamente en el instante en que la Fórmula 1 ha descubierto que tiene que recuperar todo el tiempo que ha perdido dando la espalda a la modernidad.









