Se ha puesto una noche preciosa en Gorliz. La temperatura ha bajado lo suficiente como para soñar que hoy dormiremos bien aunque, a la postre, acabemos durmiendo como estas jornadas atrás porque este tipo de promesas volátiles siempre se las acaba llevando el viento cuando hace un calor insoportable...
Me he pasado un rato por Twitter para comprobar que Elon Musk continúa jodiendo la vida a un fantasma y que allí la vida sigue igual, como cantaba Julio Iglesias.
He perdido más seguidores y he dejado de seguir a más gente, el uso de los MD continúa triturando la paciencia de cualquiera, mi Home me ha dejado ver no más que un puñado de tuits ajenos, y, tras varios refrescos de pantalla mi Timeline parecía más vertedero que nunca, pero, a pesar de que pueda parecer lo contrario, la sensación general ha sido buena: el algoritmo —quiero creer que es él— hace su trabajo imaginando que sigo allí y me duelen sus restricciones y putadas flanderianas, y a mí se me ha alargado aún más la sonrisa cuando el engendro, detectada mi presencia, va y me propone con descuento que me haga Premium a cambio de unas perrillas.
De vuelta a mi realidad cotidiana he brindado por BlueSky, mi casita de un tiempo a esta parte, por lo saludable que resulta no tener que competir con nadie, y he dado play al último tema de la banda sonora Better Man, Forbidden Road, una canción de Robbie Williams que merece ser escuchada por lo bien que suena y porque su letra cuenta cosas, no como nuestros poetas circulando sobre Silverstone hace unos días.
Ahora que andamos de Mundial de Fútbol quizás conviene recordar que cuando después de un partido se habla más del árbitro que del encuentro, suele significar que el espectáculo en el campo no ha sido lo suficientemente bueno.
Nosotros sabemos mucho de esto. Gastamos más tiempo y energías hablando de la FIA y de los politiqueos que de carreras, y, la verdad, entiendo cada vez menos a los que se empeñan en afirmar que estamos viendo blanco cuando lo que percibimos delante es negro zahíno y pinta todavía más oscuro en el corto plazo.
Tenemos delante Spa-Francorchamps y me gustaría ser optimista con el evento, pero no lo veo...
Os leo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario