lunes, 10 de agosto de 2020

Dogfights


Con ambos Mundiales prácticamente en el bolsillo, la quinta prueba del calendario 2020 parecía el momento adecuado para que Mercedes AMG comenzara a ceder terreno a sus competidores y, puesto que Ferrari de momento no está ni se la espera, Max sonaba en todas las quinielas desde el mismo viernes —Red Bull es su piloto holandés, no nos engañemos—, de manera que el hijo de Jos puso toda la carne en el asador y no dejó títere con cabeza, ni a su ingeniero de pista cuando le preguntó por radio si se había hidratado bien y si había bebido suficiente agua.

La clase del chaval es incuestionable y resultaría un desperdicio de líneas que me pusiera a desgranar todas y cada una de las cualidades que desplegó en Silverstone durante el Gran Premio del Septuagésimo Aniversario, básicamente porque en el momento en que escribo esta entrada ya se ha dicho casi todo. Acaso, sí me gustaría apuntar algo que no he leído: Verstappen con la cabeza fría parece un bisturí que abre la carne de sus oponentes con una sencillez que esconde tras de sí el trabajo de unas manos firmes, una inteligencia felina, y una confianza en sí mismo que está pidiendo a gritos algo más que ser el rival de Hamilton cuando a Brackley le viene bien.

Gran Premio de España


Se ha hecho largo como un parto, pero por fin nos encontramos en semana de carrera y esta vez toca en nuestro país, entre media y tres cuarto de hora de la Rabassada, Pedralbes y el parque de Montjuïc, sobre la pista de Montmeló, a unos kilómetros de Barcelona.

Luce bien estrenar jornada en Nürbu anunciando que en nada celebramos el Gran Premio de España sin que el coronavirus nos haya vencido. El Lehendakari Urkullu ya tiene los deberes hechos desde el pasado 12 de julio y ha esbozado las palabras mágicas: toque de queda para luchar contra la responsabilidad individual que no ha funcionado como debería. No deja de ser paternalismo de sotana en estado puro, pero también supone un aviso de que todo aquello que está por venir ha de ser recibido con los brazos abiertos y mientras podamos. Pero a lo que vamos: hay Fórmula 1 este próximo fin de semana, y aunque sea a puerta cerrada, como viene siendo costumbre, tenemos la obligación de libar su néctar hasta sus últimas gotas, y ruego al Altísimo aquí, para que Pirelli vuelva a apostar por aumentar las presiones en el último momento... tengo la sensación de que así lo pasaremos mejor.

Os leo.

domingo, 9 de agosto de 2020

Folclore


Sólo llevamos cinco carreras a cuestas pero hay tal densidad de prisa en el ambiente que cualquier chuminada que suceda en garajes adquiere rápidamente el rango de delito de lesa majestad. No pretendo resultar cínico con esto, pero sí sorprende que la mayor cantidad de cagadas por centímetro cuadrado en chez McLaren acaben afectando por activa o pasiva a Carlos Sáinz más que a Lando Norris. 

Como sabéis de sobra no soy habitual de la Hoja Parroquial de Movistar+, es decir, me ahorro los fines de semana esos dolores de cabeza que dicen que provoca Antonio Lobato. Disfruto de las pruebas a través de la Hoja Parroquial de Sky Sports, que también tiene lo suyo, para qué vamos a engañarnos, y el caso es que, durante el Gran Premio del Septuagésimo Aniversario, debo corroborar que, una vez más, los errores de Woking han sido sancionados por los comentaristas con expresiones de perplejidad. 

Zorionak, Amatxu!


Andaré ocupado. Doña Matilde, Amama, la madre de un servidor, cumple hoy 93 primaveras y, aunque llevamos unos días con celebraciones porque el verano siempre ha supuesto para la familia un vergel de festejos, toca rendirle homenaje como se merece, por lo logrado hasta ahora y porque vamos a por los 94. Tres hijos, seis nietos, dos biznietas, una vida plena a sus espaldas... ¡quién dijo miedo!

Zorionak, Amatxu!

sábado, 8 de agosto de 2020

Vuelve el WEC


En una semana estaremos en Spa-Francorchamps, disfrutando del retorno de la categoría de Resistencia con la disputa de las 6 Horas de Spa. Si os soy sincero, he sentido una especie de alteración en la Fuerza al descubrir en un barrido por Twitter que volvía el WEC, en fin...

Ando muy centrado en unas cosas y demasiado alelado con otras. Agosto se me llena de celebraciones y cumpleaños —se ve que diciembre sigue siendo un mes bastante frío—, y entre eso, las novelas y la tercera de Mutantes en la Sombra, no hay día que no me asalte una sorpresa como caída del cielo. Y bueno, el caso es que, aunque yo andaba en la inopia, antes de la 24 Horas de Le Mans tocaba reencontrarse con el circuito belga con una parrilla algo reducida en la categoría LMP1 por la ausencia de los Ginetta y la presencia de sólo un Rebellion.

Que sepáis que ser, era


Inevitable recordar a José Mota, en su papel de Fariseo, pronunciando «pero que aun no pasando ná, que sepas que ser, eres...»

Lo de Racing Point con Renault habiendo hecho presa de sus pantorrillas en plan Rottweiler, tiene visos de convertirse en la serpiente del verano y más allá, algo que bien mirado nos viene de perlas porque no hay nada más divertido en Fórmula 1 que un equipo negando lo evidente y el resto de la parrilla —menos Mercedes AMG, por razones obvias—, señalándole con el dedo mientras la FIA se pone de perfil para no comprometer su sabiduría ni su particular forma de entender la justicia deportiva.

viernes, 7 de agosto de 2020

Uno di noi?


No sé si me deja peor cuerpo la aparente nula reacción de Ferrari o la desorbitada sobreactuación de Vettel ante lo que parece una concatenación de hechos infaustos que lo han convertido en diana de la cólera de los dioses o en el zurrón de los desastres, elijan ustedes.

No hay cáculo de probabilidades que justifique que a un piloto de la parrilla le sucedan tantas calamidades juntas y durante tan dilatado espacio de tiempo, salvo que el problema sea él y esté devolviendo a La Scuderia cada átomo de daño que supuestamente le ha ocasionado. Ni Pastor Maldonado obró así en sus peores tiempos. El de Maracay tenía sus cosas pero al menos las llevaba con gallardía. Desgraciadamente me jugué un jamón —siempre y cuándo se celebren los Premios Roberto Pose este año—, pero Sebastian me está jodiendo los planes y va a terminar con la poca paciencia que me queda. Un piloto Ferrari no se comporta así, da la cara en pista, y si el coche es malo, de todas formas lo lleva lo más lejos posible, sin necesidad de poner a la de Il Cavallino a los pies de la prensa desde el mismo viernes de entrenamientos. Uno di noi? Sí, claro...

Os leo.

La montonera


Gracias al coñazo que provoca el dominio de Mercedes AMG —creo que es pertinente decirlo así—, mucha gente está descubriendo el valor competitivo y la capacidad de generar espectáculo que tiene la zona media de la parrilla.

Hace años, muchos, para ser exactos, propuse que se otorgara un plus económico a quienes nos entretenían de verdad durante las retransmisiones, ya que atender a la cabeza de la carrera era un truño bananero que no rentaba a la realización. La idea no prosperó, lógicamente, porque para el negocio siempre ha resultado más adecuado mantener a estos equipos a dos velas y jugar con ellos en las negociaciones como jugaba mi suegra con los «pegados». 

jueves, 6 de agosto de 2020

La espada de Damocles


Los segundos pilotos suelen firmar como segundo piloto su continuidad en los equipos a los que pertenecen, y por intervalos de tiempo cortitos, de forma que la brevedad del pacto permita al patrón una limpia reconducción de la situación si el interfecto entiende, en un momento dado, que podría llegar a ejercer el papel de primer piloto.

Valtteri ha renovado por un año y el gentío le culpa a él cuando la responsabilidad es de Toto Wolff, un Master of Universe que ha leído mucho sobre los viejos patrones pero se muestra incapaz de ejercer como ellos porque se juega su zonita de confort.

The Crown


Tiene su puntito que continuemos en Silverstone para celebrar el Gran Premio del Septuagésimo Aniversario, pues es allí donde el catecismo dice que empezó todo a pesar de que para los británicos no haya demasiado que contar, ya que las carreras de coches nacieron en Francia a comienzos del siglo XX, la FIA es gala —Federation Internationale de l'Automobile, institución que mantiene su sede en Place de la Concorde, París—, la FOM está ahora en manos norteamericanas, al menos nominalmente, y, en realidad, hay que hacer un auténtico ejercicio de desmemoria para olvidar la generosa historia de nuestro deporte que tuvo lugar en el periodo de entreguerras en territorio continental.

Pero sí, podemos dar por válido y cierto que el primer Gran Premio de la moderna F1 se desarrolló sobre la antigua pista de Silverstone (RAC British Grand Prix, 1950), con una representación de tan sólo 7 vehículos patriotas entre los 26 inscritos. Aquella carrera la ganó Nino Farina sobre un Alfa Romeo 158. La fábrica de Milán copó las tres primeras plazas, la cuarta y quinta fueron para sendos Talbot Lago franceses, y en la sexta y séptima por fin aparecían los dos únicos ERA (English Racing Automobile) que concluyeron de los 11 vehículos que vieron la bandera a cuadros.