sábado, 31 de octubre de 2026

Mira que nos acechan


Se nos ha llenado el aire de moralina espesa y colonia barata con las que evitar que olamos a orín o a sacristía tal vez, o al Borlas llamándonos a tutoría de francés para sobarnos la cara y los brazos mientras apretaba nuestro cuerpo menudo contra su entrepierna...

El Capitán Alatriste, incapaz de mover un dedo para que se restituya la denominación Golfo de México, nos aclara que esta noche es de Don Juan Tenorio y no de Halloween, y solicita a la plebe un poquito de por favor y algo de coherencia porque Occidente lleva derrumbándose desde hace no sé cuándo y no hacemos nada por evitarlo y tal. Y yo, que no soy especialmente fan de esta fiesta pagana, pienso en todas esas personas que necesitan desconectar un rato, fingir que son felices, sentirse felices, o atiborrarse de alcohol, cariño de amigos y fuerzas para no pensar en el casero, el aviso del banco o el recibo de la luz, o para rechazar la llamada del jefe anarcocapitalista que considera que eres su esclavo y pasea orgulloso la bandera de todos que, gracias a los alatriste que han sido y serán, ahora le pertenece.

No está mal poder olvidar lo frágiles que somos, siquiera durante la brevedad de un instante.

La hipocresía campa a sus anchas como en los viejos tiempos, y esto sí que es puritanismo y cultura anglosajona, compañero. 

El miércoles perdíamos a demasiada gente en un mismo golpe de guadaña y pienso, también, que entre sus amistades, allegados y familiares, habrá quien precise que le arranquen una sonrisa en momentos tan duros, que le hablen de F1 o Resistencia para evadirse de la cruda realidad, que le acaricien la mejilla, le sujeten la mano o le den un beso tibio en la frente, o le recuerden que, los afortunados que seguimos en pie y enteros, nos hemos jurado a no dejar pasar a las arpías ni a los buitres que los han hecho suyos por intereses espurios, y que, así mismo, protegeremos con nuestro aliento sus recuerdos y su dolor aunque a estas horas nos hayamos disfrazado de brujas, esqueletos, zombies o calabazas de Ray Villafañe.

Os leo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nada como festejarlo como en México, en el día de Muertos, para vacunarnos un poquito y tener escapatoria. Disfrazados, pero con sentido y más alegría, por suerte.