Hoy ha sido presentado el nuevo McLaren, que haciendo caso omiso del aviso de Mercedes, nos va a poner en la tesitura de tener que afinar mucho para saber qué piloto conduce qué coche de las cuatro opciones plateadas que va a haber sobre la pista.
El trasto me gusta por lo arriesgado de sus planteamientos resolutivos y lo atractiva de su carrocería, pero como anda Internet bullendo entre comparativas y no hace al caso abundar más, quiero aprovechar para mencionar cómo el boato y la pompa han hecho presa de las grandes escuderías, hasta el punto de obligarlas a hacer presentaciones que huelen a montaje publicitario más que otra cosa.









