sábado, 6 de junio de 2026

La paciencia


Kimi es un crío y sigue cometiendo errores porque la vida continúa yéndole por delante, lo normal a su edad, a veces muy por delante, pero su mirada delata personalidad antes de quedar cegada a nuestra vista por los caleidoscopios e iridiscencias que produce la visera cuando cierra su casco.

En los corrillos me suelen afear que hablo poco (o nada) de Antonelli, como si supusiese algún tipo de demérito haberle propuesto como nuestro próximo Campeón del Mundo apenas la temporada había arrancado, y ahí lo hubiese dejado. 

El italiano, hoy, en Mónaco, nos ha brindado un bonito recital obteniendo la pole circulando por las calles cerradas al tráfico que dibujan el trazado de El Principado, pero es pronto para él y para nosotros. 

Entre pitos y flautas, y a pesar de estar ya transitando junio, sólo hemos consumido cinco carreras, tres Sprints y una clasificación, lo que nos pone en que aún quedan dieciséis pruebas con sus correspondientes clasificaciones, la cita de mañana y otras tres Sprints, espacio más que suficiente como para que los que somos reacios a comulgar con ruedas de molino, por muy bonito que nos las envuelvan, hayamos decidido esperar acontecimientos.

Desde luego no es el Norris de 2024 y 2025, lo que, obviamente, supone un enorme punto a su favor, pero, como os ocurre a muchos de vosotros, imagino, yo también quiero verlo bajo fuego enemigo, eligiendo fogosidad o inteligencia según se presente el escenario, demostrando, en una palabra, que es él quien hace la magia y ese mérito no le corresponde a la máquina que conduce.

Os leo.

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